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Municipality
Oña
Oña es una localidad perteneciente a la comarca de la Bureba conocida por su papel fundamental en la formación del reino de Castilla durante la Edad Media.
Mucho antes de esto, ya se tiene constancia de la existencia de asentamientos en la zona, como así atestiguan los vestigios encontrados pertenecientes a la época del paleolítico, a lo que se une el castro autrigón.
Momento importante sería también a mediados del siglo VII, momento en el cual se constituyó como bastión estratégico de uno de los accesos a los territorios de la zona norte de la península donde se habían refugiado los cristianos huyendo de las tropas musulmanas del sur.
La villa alcanzaría sus primeros privilegios de la mano de Fernán González, conde independiente de Castilla, siendo su nieto, Sancho García el que conseguiría el rango condal y fundar el que posteriormente se convertiría en el principal monumento de esta población: el monasterio de San Salvador. El destino de Oña quedaría eternamente ligado a la abadía que con el paso de los siglos se alzaría como una de las instituciones con más poder e influencia del reino de Castilla. El desarrollo económico de Oña fue aumentando paulatinamente a lo largo de los siglos, incorporando nuevas localidades al municipio y llegando a establecer una estación de ferrocarril que daba servicio a la línea Santander-Mediterráneo ideada para unir los puertos de Santander y Valencia pero que, por causas de diversa índole, nunca llegó a concluirse. No obstante, circuló durante más de cincuenta años desde la estación de Cidad-Dosante, en el norte de Burgos, y Calatayud, donde enlazaba con otra línea del Ferrocarril Central de Aragón, que se dirigía a Teruel y Valencia.
Oña es una localidad perteneciente a la comarca de la Bureba conocida por su papel fundamental en la formación del reino de Castilla durante la Edad Media. Mucho antes de esto, ya se tiene constancia de la existencia de asentamientos en la zona, como así atestiguan los vestigios encontrados pertenecientes a la época del paleolítico, a lo que se une el castro autrigón.
Momento importante sería también a mediados del siglo VII, momento en el cual se constituyó como bastión estratégico de uno de los accesos a los territorios de la zona norte de la península donde se habían refugiado los cristianos huyendo de las tropas musulmanas del sur.
La villa alcanzaría sus primeros privilegios de la mano de Fernán González, conde independiente de Castilla, siendo su nieto, Sancho García el que conseguiría el rango condal y fundar el que posteriormente se convertiría en el principal monumento de esta población: el monasterio de San Salvador. El destino de Oña quedaría eternamente ligado a la abadía que con el paso de los siglos se alzaría como una de las instituciones con más poder e influencia del reino de Castilla. El desarrollo económico de Oña fue aumentando paulatinamente a lo largo de los siglos, incorporando nuevas localidades al municipio y llegando a establecer una estación de ferrocarril que daba servicio a la línea Santander-Mediterráneo ideada para unir los puertos de Santander y Valencia pero que, por causas de diversa índole, nunca llegó a concluirse. No obstante, circuló durante más de cincuenta años desde la estación de Cidad-Dosante, en el norte de Burgos, y Calatayud, donde enlazaba con otra línea del Ferrocarril Central de Aragón, que se dirigía a Teruel y Valencia.
El entorno natural del caserío no es nada desdeñable. Desde 2006, Oña forma parte del Parque Natural Montes Obarenes – San Zadornil. Este parque abarca 45.280 ha y se encuentra en el borde sur de la cordillera Cantábrica, incluyendo sierras como la de Oña, Arcena, La Llana y Pancorbo. La Casa del Parque en Oña, ubicada en la antigua vaquería del monasterio, ofrece al visitante la oportunidad de explorar el entorno medioambiental del parque a través de maquetas, recursos audiovisuales, etc.
En el capítulo de festividades encontramos varias en la población. El 26 de agosto tienen lugar las fiestas patronales de San Vítores, durante las que se celebra una romería en la que se traslada la imagen del santo hasta la ermita. A primeros de junio se conmemora San Íñigo, en honor del abad del monasterio de San Salvador de Oña y el 24 de ese mismo mes, se festeja San Juan con la popular hoguera bajo la torre del Cubillo.