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Municipality
Salas de Bureba

Este territorio ya fue ocupado por los pueblos prerromanos, más concretamente por los vacceos, un grupo celta peninsular de gran tradición agrícola. Cuando los romanos llegaron a este municipio, se toparon con unas tierras malas y un clima duro. Su asentamiento en este entorno supuso una reorganización del pueblo a varios niveles, que se mantuvo también durante la época visigoda, en la que Salas de Bureba terminó de consolidar su carácter precastellano.
Los siglos siguientes se pueden organizar en tres etapas diferenciadas. La primera de ellas se extiende entre los siglos VII y IX, cuando aumenta la población del territorio. En una segunda etapa, entre los siglos XI y XIII, se crean la mayoría de villas de la zona en torno a iglesias, monasterios, fortificaciones, o sobre antiguas aldeas. Es entonces cuando aparecen los fueros y privilegios tan conocidos de la Edad Media. La última etapa abarca desde el siglo XIV hasta el XV, y en ella se observa un importante estancamiento de la población.
Destacan la iglesia de Santa María, de estilo neoclásico y edificada a finales del XVIII sobre un templo anterior de estilo románico o la ermita del Cristo del Ecce Homo, construida del siglo XVI en un estilo gótico pero con particularidades del rural castellano. También cuenta con una ermita, la de Santa Cruz, que actualmente se encuentra en ruinas y de la que procede la imagen bizantina de la virgen que se ubica actualmente en la iglesia de la localidad. En relación a la arquitectura civil de la localidad sobresale la Casa Rectoral, construida en el siglo XVI con elementos típicos del renacimiento español, el ayuntamiento, del siglo XIX y una serie de casas blasonadas que datan de los siglos XVII y XVIII.

Es posible conocer fácilmente su patrimonio natural de la Bureba gracias a las numerosas rutas senderistas (muchas de ellas parten desde Salas de Bureba) que se sumergen de lleno en los parajes que rodean el pueblo. Dos de estas rutas se caracterizan por seguir los pasos de los cauces fluviales que recorren la zona, ya que siguen el rastro del arroyo de los Molinos y del río Homino. Otro de los itinerarios se eleva hasta los 979 m para guiar a los senderistas hasta la Peña Alborto. No obstante, el recorrido más destacado y popular del enclave natural se sumerge en el entorno del valle de Caderechas en el que es posible encontrar cerca de 50.000 cerezos.
Entre las festividades del municipio destacan la celebración de las conocidas como Fiestas de Quasimodo, que tienen lugar entre el 9 y el 11 de abril. Otra de las fechas clave para este municipio es del 9 al 11 de julio, cuando se desarrollan las festividades en torno a San Zenón. Llaman la atención en este municipio la tradicional festividad de las Danzas, unos bailes típicos que cuentan con nombre propio: La Reata, La Valenciana o La Caracolada; y en los que el personaje protagonista es conocido como “bobo”.