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Municipio
Fornells de la Selva
En la comarca del Gironés, situado a 6 km de la capital provincial encontramos este municipio. Su origen se encuentra en el año 1049, cuando aparece por primera vez la mención de un castillo de Fornells, cedido por Ramon Berenguer I e Isabel a favor de Hugo Guillermo y de los suyos.
Años más tarde pasaría a manos de los primeros senescales de Barcelona y, posteriormente, al unirse con la familia Montcada, el municipio permanecería bajo su mando hasta entrado el siglo XIV cuando la Corona se haría cargo de su gestión.
Fue durante el siglo XX cuando se registró una gran explosión demográfica debido, sin duda, al establecimiento de importantes industrias en las ciudades de Girona y Cassà de la Selva.
En cuanto al patrimonio arquitectónico y cultural cuenta con numerosos elementos entre los que destaca la iglesia parroquial. Las obras de este imponente edificio comenzaron en 1555 y en su interior es fácilmente reconocible el estilo gótico. El templo se halla bajo la advocación de Sant Cugat, un mártir del siglo III. Su distribución se realiza en torno a una serie de capillas situadas a cada lado de la nave principal y culmina en un campanario cuya construcción finalizaría en 1620. La iglesia guarda tres palios pintados de los años 1990 y 1998 por Josep Pujol, Ignasi Esteve y Ció Abellí.
Por otro lado, se encuentra el castillo de Fornells, que ocupa una antigua masía derribada. Este edificio no conserva otro rasgo de fortificación más que el hecho de ser construido sobre un talud artificial, siendo posible llegar hasta el a través de lo que se cree que pudo ser un puente levadizo. Al lado del castillo se conserva una capilla dedicada a Santa María de 1122.
Existe también una antigua proyectada entre los años 1738 y 1796. Se atribuye su construcción a un párroco que mandó incluir diversas inscripciones de carácter espiritual. Su estructura es similar a las de las casas de payés que se encuentran en los alrededores.
Otros elementos curiosos de la población son, por un lado, la Font de Can Pou y el centro cívico “La Sitja”. El primero es monumento funerario situado en la masía homónima, dedicado al perro Tet. En su construcción se empleó baldosa y consta de tres cuerpos rectangulares y culmina con una cubierta piramidal. Por su parte, el centro cívico es un antiguo almacén de grano convertido en centro de actividades varias.
En cuanto a su economía, destacar íntegramente la agricultura de secano y la ganadería. Con la disponibilidad de visitar los diversos monumentos del municipio el sector servicios, en concreto el turismo ha aumentado con los años.
En lo referente a sus festividades destacar la fiesta mayor celebrada en julio donde se organizan diversas actividades lúdicas como concursos de petanca, verbenas, pasacalles y comidas típicas de la zona.