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Municipality
Quintanadueñas
Quintanadueñas es una localidad y un antiguo municipio de Burgos, Castilla y León, perteneciente a la comarca de Alfoz de Burgos y en la actualidad es cabecera del ayuntamiento de Alfoz de Quintanadueñas.
Está situada en la margen derecha del río Ubierna y actualmente está desarrollando una gran expansión. Su historia se remonta más de mil años en el tiempo, ya que como el resto de pueblos de la comarca, apareció en las postrimerías del siglo IX o muy a principios del X.
El rey Alfonso III de Oviedo llevó a cabo la conquista cristiana para Castilla de los territorios comprendidos entre el alto Arlanzón y el río Ubierna tras las fundaciones de Ubierna y Burgos en el año 884. A pesar del gran vacío documental existente en torno a cómo o quién fundó la villa, los historiadores suponen que su origen se debió a la secularización de algún monasterio de monjas, muy abundantes en la zona.
El tránsito de monasterio a poblado secular se fija hacia el año mil, como así atestigua un documento en el que en el año 1068, el rey Sancho II de Castilla dona al obispo don Simeón "la villa de Quintana Dueñas enteramente, con sus sernas, viñas, prados y los términos que a ella corresponden".
A partir del siglo XII, y debido a su proximidad con Burgos, la burguesía de la capital escoge este municipio por su comodidad y empiezan a invertir en el campo, experimentando un gran crecimiento de población. Absorbe entonces otros lugares como Quintanilla de Quintanadueñas, Páramo de Arriba y lo que hoy se conoce como pago de San Pedro, cercano a la fuente del Arco.
El principal monumento de esta villa es la iglesia parroquial de Quintanadueñas de estilo románico, donde aún se conservan algunos elementos de interés como un pantocrátor y unos canecillos del siglo XII. Durante los siglos XVII y XVIII aparecieron algunos retablos, como el rococó de Francisco Echevarría en 1768, el churrigueresco de la Santa Cruz o el neoclásico de la Magdalena.
Quintanadueñas celebra sus fiestas patronales en honor de Nuestra Señora del Rosario, el primer fin de semana de octubre. Las celebraciones reúnen a más de quinientas personas en una carpa en la que es tradición degustar caldereta de cordero elaborada y servida por los restaurantes y hoteles de la localidad. Durante las fiestas los vecinos participan en encierros y suelta de vaquillas.