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Infraestructura
Túnel 9 Bado
El Túnel 9, conocido como Túnel Bado, con una longitud de 112 m, forma parte del conjunto de infraestructuras proyectadas para la Línea Baeza–Utiel, una ambiciosa obra ferroviaria concebida para conectar Andalucía con el Levante mediante un corredor transversal de gran capacidad. Su construcción se inició durante el primer tercio del siglo XX, impulsada por la necesidad de potenciar el tráfico de mercancías y mejorar la vertebración territorial. Sin embargo, pese a que numerosos túneles, viaductos y explanaciones llegaron a completarse, la línea nunca entró en servicio, quedando abandonada tras diversos cambios políticos y económicos que paralizaron definitivamente las obras en los años 60.
El acceso al Túnel Bado presenta un frente de mampostería hexagonal, diseñado para estabilizar el talud y proteger la entrada frente a desprendimientos. La boca del túnel conserva un arco de medio punto con dovelas marcadas, característico de la ingeniería ferroviaria de la época.
El topónimo “Bado” proviene de las vaguadas naturales del terreno, que servían antiguamente de pasos entre los distintos niveles del paisaje. Su denominación se mantuvo en la documentación técnica para distinguir cada obra dentro del trazado previsto.
Dado que el túnel carece totalmente de luz artificial, la obligatoriedad de portar linterna es esencial para garantizar un tránsito seguro. La oscuridad es plena a pocos metros de la entrada, lo que hace especialmente recomendable extremar la precaución, sobre todo para ciclistas.
El entorno en el que se inserta —con taludes de roca rojiza, mallas de contención y vegetación dispersa— ilustra la magnitud del proyecto ferroviario que nunca llegó a completarse y que hoy, gracias a su recuperación como Camino Natural, permite al visitante conocer un patrimonio singular integrado en el paisaje.