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Infraestructura
Antigua Estación de Balazote
La antigua estación de Balazote es uno de los vestigios más llamativos del ferrocarril Baeza–Utiel: un proyecto iniciado en 1927 que nunca llegó a entrar en servicio. El proyecto de esta vía férrea fue incluido dentro del Plan Preferente de Ferrocarriles de Urgente Construcción, popularmente conocido como Pan Guadalhorce, en 1926.
Uno de los hitos de este plan era construir una línea estratégica cuyo objetivo era unir Algeciras con la frontera francesa. El proyecto incluía una línea férrea desde Baeza a Saint-Girons, pasando por Albacete, Utiel, Teruel, Alcañiz y Lérida. La línea estaba dividida en varios tramos: Lérida - Saint-Girons (175 km), Baeza - Utiel (366 km), Utiel - Teruel (100 km) y Teruel - Lérida (273 km).
El tramo Baeza-Utiel contaba con un total de 366 km, divididos es cuatro secciones de las cuales tres, sumaban 246 km uniendo Baeza con Albacete a principios de 1932, fecha en la que el Plan Guadalhorce fue derogado. Estas secciones se habían ejecutado a un 60%, mientras que la que unía Albacete y Utiel, más retrasada, tan solo había llegado a completarse en un 30%.
Concluida la Guerra Civil, las obras de las tres primeras secciones fueron retomadas. Pero cuando ya incluso se había tendido la vía con sus traviesas y carriles en los 116 km de la tercera sección, y se iba a licitar el montaje de vía de las dos primeras secciones situadas en la provincia de Jaén, un informe del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo hizo que el Ministerio de Obras Públicas paralizase las obras de forma provisional en enero de 1963. Tan solo se había puesto en servicio la estación de Albacete.
Las obras no volvieron a reanudarse, y el 1985 se abandonó su construcción de forma definitiva.
Situada cerca del kilómetro 31 del trazado del Camino Natural Vía Verde del Renacimiento, la estación de Balazote aún conserva el andén, restos del muelle de mercancías y la silueta del edificio principal compuesto por tres cuerpos cubiertos con tejado a dos aguas de teja en los que sobresalen sus puertas y ventanas abiertas al paisaje manchego. En el piso inferior se hallaba la sala de espera de los viajeros, las taquillas y los baños, mientras que, el piso superior debía albergar las dependencias para el jefe de estación y su familia.
En las cercanías de la estación las excavaciones arqueológicas descubrieron importantes restos íberos-romanos, entre los que destaca la célebre Bicha de Balazote, una escultura datada entre los siglos V y IV a. C., muy ligada al territorio, y considerada una de las obras más representativas del arte íbero junto a la Dama de Elche.