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Municipio
Berducedo
Berducedo es una parroquia y pueblo perteneciente al concejo asturiano de Allende, situado en la Comarca Vaqueira, a 23 km de la capital municipal, entre las sierras interiores de Carondio y Valledor.
La parroquia de Berducedo es una de las 17 que conforman el municipio de Allande, junto a otras como: Buistantigo, Celón, Lago, Linares, Pola de Allande, San Emiliano, San Martín del Valledor, Santa Coloma o Villar de Sapos. Y está conformada por las poblaciones de: Baldedo, Berducedo, Las Cabañas o As Cabanas, Castello, El Castro, Corondeño, La Figuerina, La Grandera o A Grandeira, Teijedo o Teixedo, Trapa y Trellopico. Algunas de las cuales hoy en día se encuentran deshabitadas y en estado de abandono.
Los primeros asentamientos vinculados a esta zona datan de la época neolítica, prueba de ello son las diversas estructuras megalíticas o tumulares que pueden encontrarse a lo largo de toda la comarca.
Posteriormente, poblarán estas tierras diversas tribus celtas y prerromanas, desarrollándose una cultura castreña basada en la formación de castros en cimas y elevaciones montañosas. De esta época solo quedan vestigios del castro de San Luis, ubicado en las inmediaciones de San Martín de Berducedo y datado en la Edad de Bronce, en el siglo VII a.C.
Con la llegada de los romanos a Asturias, entre los siglos I y II d.C., esta zona pasará a convertirse en centro de explotación minera, siendo importantes, en el municipio de Allande, las extracciones auríferas realizadas en el valle del río Oro. En cuanto a la historia de Berducedo, por el discurre el conocido como Camino Primitivo, una senda de peregrinación que atraviesa el interior de Asturias y Galicia y cuya existencia se remonta al siglo IX. En el pueblo, se tiene constancia de la existencia de un hospital de peregrinos. Este fue fundado por el señorío de Neira de Xusá en el siglo XIII, reedificado en el año 1785 y acabó desapareciendo en el año 1980.
En relación a los monumentos destaca la Iglesia de Santa María de Berducedo, construida entre los siglos XIV y XV. Un templo compuesto por una única nave de planta rectangular y cubierta a dos aguas, que cuenta con dos capillas laterales adosadas a la cabecera de la iglesia. En su interior podían contemplarse una serie de pinturas al fresco, datadas en el siglo XIV, pero desaparecieron tras las reformas realizadas en el año 1910.
Mientras, en el exterior se observa un espacio porticado abierto en forma de “L”, el cual cubre la portada y parte del lateral del templo. Y la fachada está rematada con una espadaña, del siglo XIX, de dos alturas y tres vanos, y ornamentada con pináculos laterales. Además, cerca de la iglesia se yergue un tejo (Taxus baccata) centenario de casi 13 metros de altura, que fue árbol totémico y sagrado para las poblaciones celtas de la zona.
En cuanto a las festividades, el primer fin de semana de julio se celebran las fiestas en honor a Santa Isabel.