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Municipio
Besullo
Besullo, oficialmente y en asturiano Bisuyu, es una parroquia del concejo de Cangas de Narcea reconocido en la zona por su singularidad histórica. Y es que, hasta la década de 1960, Besullo gozó de fama gracias a una modesta actividad industrial basada en la herrería de utensilios domésticos. Aunque su apogeo comenzó durante la revolución industrial del siglo XVIII, lo cierto es que desde la época romana ya existía una tradición de herreros, o ferreiros, que fabricaban las herramientas necesarias para la explotación aurífera de la comarca. Estos trabajos se llevaban a cabo con la ayuda de cuatro mazos y un tipo de fragua que aprovechaba la energía hidráulica del río Pumar, de los cuáles hoy solo se conserva el Mazo D’Abaxu, recientemente restaurado y visitable. Cabe mencionar que se atribuye a estos “ferreiros” el hecho de que la localidad acogiese una de las primeras comunidades protestantes evangélicas en Asturias, ya que acostumbraban a vender su género en otras tierras, enriqueciéndose en sus viajes hacia la costa, el Bierzo y Valladolid.
Entre sus calles se encuentran un gran número de hórreos y paneras tradicionales que llevaron a Besullo a ser galardonado en 1976 con el premio de Pueblo Más Bonito de Asturias, entre las que destaca una panera con una talla de Gabriel Yriarte; gran artesano vasco del siglo XIX que dejó su impronta en varios edificios del suroccidente asturiano. Cuenta también con una ilustre casa señorial: la Casona de los Llano-Flórez, la cual albergó durante muchos años la escuela de la localidad hasta que un incendio en 2006 arrasó el edificio, dejando tras de sí únicamente sus muros en pie. En esta singular residencia nació el dramaturgo de la generación del 27 Alejandro Casona, quien tomaría como apellido precisamente la casa donde pasó su niñez.
Besullo es el epicentro espiritual de las 9 poblaciones que constituyen su parroquia, siendo la iglesia de San Martín la encargada de dar la bienvenida al pueblo por la entrada nororiental. El templo fue en su origen un monasterio románico del que apenas quedan algunos vestigios como la pila bautismal, pues en esencia la estructura es de construcción contemporánea, aunque sus retablos y tallas datan de los siglos XVII y XVIII. Completan el patrimonio religioso de Besullo la capilla de Las Veigas y la ermita de la Magdalena, ambas en las afueras del pueblo. La capilla de Las Veigas guarda un retablo barroco de 1750 atribuido al escultor Juan García, mientras que la ermita de la Magdalena se asienta sobre un risco conocido como el Castiecho, donde se encuentran restos de un antiguo castro.
Cada año, coincidiendo con la Asunción de la Virgen, los habitantes de Besullo celebran el 15 de agosto su día grande en honor a Nuestra Señora de Las Veigas, aunque los festejos duran algunos días más. Entre sidra, gaitas y verbenas, también hay tiempo para liturgias religiosas, realizándose una procesión con la talla de la iglesia de San Martín hasta la capilla de Las Veigas, donde la tradición manda que la imagen guardada en la ermita de la Magdalena baje hasta el valle y allí ambas imágenes se encuentren frente a frente. Estos rituales terminan con dos descargas de fuegos artificiales los días 15 y 16, llevándose a cabo la primera descarga por una peña exlusivamente compuesta de las mujeres y la segunda a cargo de los hombres.