
Puntos de Interés
Municipio
Campo del Agua
A 1280 msnm, en el extremo norte de Villafranca del Bierzo, se encuentra Campo del Agua, un lugar con historia y arquitectura tradicional. Este pequeño pueblo, el situado más al norte del municipio, fue declarado Bien de Interés Cultural en 2002 por su valor como Conjunto Etnológico. Se trata de una antigua braña de verano, es decir, un asentamiento usado sólo durante la época estival cuando la población era trashumante. En primavera y verano la gente vivía en Campo del Agua, aprovechando la buena temperatura y los mejores pastos, para regresar, cuando caían las primeras nieves, a Aira da Pedra situada en latitudes más bajas. Actualmente, aunque mantiene un aire de aldea de montaña, cuenta con una pequeña población permanente.
Campo de Agua era conocido por tener una de las mayores concentraciones de pallozas, las viviendas tradicionales de los Ancares. En 1989 un incendio arrasó buena parte del pueblo, pero algunas pallozas han sido restauradas, otras han sido reconstruidas con un estilo más moderno, y otras ya pasaron a ser casas cuadradas con techo de pizarra.
De las 22 pallozas construidas, hay dos tipos principales: unas de planta circular y otras con forma oval. Ambas tienen muros de mampostería de piedra que recuerdan a los castros que se encuentran en la zona. Las paredes tienen un hueco para la puerta y, en algunos casos, pequeños agujeros como salidas de humo. Sin duda lo más especial de estas construcciones es el teito, un techo cónico de paja de centeno. Para realizarlos, primero se majaba el centeno para desgranarlo sin romperlo, después se colocan los cuelmos de paja sobre los tentemozos (las vigas) de madera y, finalmente, se sujetan con los bincallos (trenzas de paja) a la estructura de madera que era resistente a los derrumbes del muro.
Estas casas eran compartidas por personas y animales. Una simple partición de madera separaba la zona de cuadra, con el suelo ligeramente inclinado para el drenaje de los excrementos. El fuego, se colocaba en el centro de la estancia, aunque las pallozas no tenían chimenea, el humo se filtraba entre la paja del techo dejando una capa impermeable de hollín. El valor de las pallozas no es sólo material, también su proceso de construcción pertenece al patrimonio inmaterial de los Ancares.
El oficio de teitar, abarca todo el trabajo de creación del techo desde el preparado de los colmos/manojos de paja hasta la colocación con la pala de teitar, pasando por la creación de los bincallos, que son las trenzas de paja que sujetan la paja en ciertos puntos. Y dentro de la lengua de la zona se han añadido términos únicos unidos a los teiteros como tentemozos, cangos, ripias, cumio, colmo, bincallo o brincallo, y por supuesto, la palabra “teito” y todos sus derivados. Desgraciadamente este oficio está en peligro de extinción y su continuación depende de que exista un relevo generacional, que siga con la conservación del patrimonio tanto material como el inmaterial, que están estrechamente unidos.
Para visitar las distintas pallozas hay que visitar El Regueiral y Las Valiñas, los otros dos núcleos que completan la aldea. Aparte, también es interesante acercarse a la iglesia de San Bartolomé, cuya fiesta se celebra el 24 de agosto, y al nacimiento del arroyo de Bandeñas.