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Municipio
Burbia
En el municipio de Vega de Espinareda se encuentra Burbia, un pueblo que comparte el nombre de río sobre cuyas terrazas se asienta. El municipio pertenece a la Reserva de la Biosfera Los Ancares Leoneses y limita con Galicia, aunque no está conectado mediante carretera con esta comunidad autónoma.
La historia de esta población es tan antigua como rica. En sus alrededores se conservan restos de los castros prerromanos, suyo legado perdura en las tradicionales pallozas, que son las construcciones tradicionales de la zona. También en las laderas que rodean el pueblo aún se pueden ver las huellas de las minas de oro excavadas por los romanos. Además, este lugar fue escenario de la batalla del río Burbia, ocurrida en torno al 791, donde se alzó victorioso el emir Hisham I del Emirato de Córdoba ante una emboscada de las tropas del Reino de Asturias.
Burbia destaca por su arquitectura tradicional de pizarra y piedra oscura. Merece la pena visitar la iglesia de San Esteban, cuya fiesta se celebra el 26 de diciembre, y la ermita de Santa Ana, que tiene su fiesta patronal el 26 de julio. Además, es recomendable pasearse entre los castaños que rodean la localidad.
Pero Burbia también mantiene vivo un valioso patrimonio cultural inmaterial con dos celebraciones únicas. La fiesta de los Maranfallos, que se celebra el sábado de carnaval, y en la que la gente del pueblo se disfraza con trapos, ropas viejas y máscaras, convirtiéndose en los maranfallos. Estos personajes deambulan por el pueblo con ceniza, harina, un palo o bragallo, testículos del cerdo secos, para castigar a las víctimas que se encuentren en su camino. Al caer la tarde, se recoge comida de todos los vecinos para hacer una gran cena para todo el pueblo.
Y las Fachizas, que tienen lugar el primer sábado de febrero en honor al fin del invierno más crudo. Durante la tarde, se hacen los preparativos, los vecinos fabrican las fachizas. Para ello se necesita paja de centeno para hacer montones alargados de unos 2 m que se van atando con cuerdas de paja trenzada que se llaman bincallos. Cuando se hace de noche, todo el pueblo sube al pequeño monte Lagúa, donde se enciende una hoguera para encender las fachizas y para luego mover estas antorchas en movimientos circulares en el aire. El origen de este ritual, claramente pagano, sigue siendo un misterio.