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Municipio
Guímara
Guímara es un pequeño y encantador pueblo leonés, situado a 1065 msnm, en pleno corazón de la Reserva de la Biosfera Los Ancares Leoneses. Es el último pueblo habitado del valle de Fornela, un impresionante paisaje de origen glacial donde a 6 km de Guímara nace el río Cúa, uno de los afluentes del río Sil.
Este rincón, aislado y tranquilo, guarda intacta su esencia rural. Durante generaciones, sus habitantes vivieron de la agricultura, la ganadería y la venta ambulante. Este último, aunque ya no se practica, tuvo una gran importancia en el pasado, los vendedores de tela incluso inventaron su propio lenguaje llamada la jerga del burón, para que los demás vendedores no comprendiesen lo que entre ellos se comentaba.
Dentro del pueblo, se puede admirar la arquitectura tradicional. Sus casas de piedra y tejados negros, el viejo molino junto al río Cúa, y la iglesia de San Bartolomé reflejan una arquitectura típica, sencilla y funcional, adaptada al entorno de montaña.
Los alrededores de la población están definidos por las personas que lo habitaron en el pasado. Las cabañas ganaderas, hoy usadas por montañeros, los antiguos campos de cultivo, las sendas abiertas al monte o los caminos hacia las minas, hablan de un modo de vida estrechamente relacionado con la naturaleza.
Las celebraciones de la localidad son semana santa y las fiestas patronales de San Bartolo, el 24 de agosto, durante las cuales se realizan las danzas del valle de Fornela. Estas danzas que forman parte del patrimonio inmaterial, son realizadas por los hombres solteros y desde hace poco, también por las mujeres. Acompañados por un ‘tamboreteiro’ con una flauta de madera que se toca con una mano, llamada ‘xipra’ y su tambor, que toca una melodía con distintos soplos que va indicando los cambios de los pasos. Además, los bailarines utilizan varios objetos durante la danza como banderas y palillos, que van moviendo y lanzando.