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Municipio
San Adrián
Esta localidad navarra ubicada en la confluencia entre el río Ebro y la desembocadura del río Ega tiene su origen en un antiguo poblado conocido como Almunicer, que significa “El Monasterio”, ubicado a orillas del río Ega.
Como indica esta curiosa denominación, allí se erigió un templo bajo la advocación del mártir San Adrián. Cuentan los vecinos de la zona que los monjes utilizaban las conocidas cuevas del Ega para realizar retiros espirituales por cortos espacios de tiempo. En este sentido, según una leyenda local, en este monasterio doña Urraca recuperó la vista tras entregarse en oración al Santo. Llena de agradecimiento, la reina entregó al abad las Santas Reliquias de mártires del siglo XII.
Debido a su localización, en un enclave desprotegido y a merced de los ataques, los habitantes de la zona eligieron un nuevo emplazamiento, que sería el actual donde se alza la villa. En la zona alta, se construyó un gran castillo, a cuyo alrededor empezaron a surgir las primeras viviendas que fueron rodeadas por una muralla. Esta nueva localización era mucho más segura, ya que tenía una panorámica de toda la vega del río Ebro.
Con el traslado de las Reliquias al nuevo edificio parroquial, inaugurado en 1968, el templo barroco del siglo XVI, ubicado en la Plaza de la Villa, quedó para la advocación de los patrones de la localidad, la Virgen de Palma y San Adrián. Además de estos templos, se puede visitar en la localidad el Calvario, que se encuentra en la calle de Gayarre, así como la conocida como Magdalena Aulina, localizada en los Jardines del Antiguo Colegio Casa Nostra. En cuanto a la arquitectura civil, destacan, entre otras construcciones, la casa consistorial y sus jardines, los antiguos puentes sobre los ríos Ebro y Ega, el monumento al Auroro y las Bodegas Luis Gurpegui Muga, que producen vino con DOC La Rioja desde 1872.
En cuanto a la economía de San Adrián, su ubicación entre dos ríos ha sido muy relevante, pues gracias a ella fue posible la creación de una red de canales y acequias que distribuyen agua de riego por las huertas de la vega. Estas permitieron hasta las primeras décadas del siglo XX que San Adrián mantuviera un carácter principalmente agrícola. Sin embargo, durante el transcurso del citado siglo, comienzan las primeras empresas de carácter industrial, focalizadas en la industria agroalimentaria, por lo que comenzó a desarrollarse una red de fábricas de conservas además de servicios asociados a la fabricación y venta de las mismas. Esta transformación económica dio lugar a un incremento de la población que pasó de 959 habitantes a 2.836 en apenas cuarenta años.
La industria agroalimentaria sigue siendo la principal actividad económica de esta localidad. Tanto que, actualmente, se puede visitar el museo de la conserva de San Adrián, en el que se pueden conocer los procesos que se llevaban a cabo en la creación de productos agroalimentarios, así como su modernización hasta la actualidad y su relevancia en el desarrollo de la población local.
Las fiestas de San Adrían han adquirido cierto renombre. Sobre todo, las Fiestas de las Santas Reliquias, que, tras San Fermín, son de las más destacadas en Navarra. Durante las mismas, se rinde homenaje a la donación de doña Urraca y el día grande es el 24 de julio. En ellas tienen lugar una solemne misa seguida de pasacalles, encierros taurinos y espectáculos musicales entre otros eventos que conmemoran este hecho histórico.
Las fiestas patronales o fiestas pequeñas, se celebran durante la primera semana de septiembre en las que varias peñas formadas por vecinos de la localidad preparan actividades culturales, gastronómicas y musicales.