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Hidrografía
Río Uclés
El río Uces (del leonés zarzes, zarzas), también llamado de las Uces, toma su nombre del municipio salmantino de Las Uces, donde nace. Allí, varios arroyos como el Rivera del Sanchón, el Rivera de los Casales y el Ribera Grande o de Santa Catalina, se unen para formar este río que discurre a lo largo de 29 km de longitud, primero en dirección este-oeste, luego sur-norte para, finalmente, desembocar en el río Duero a la altura del embalse de Aldeadávila, en la frontera con Portugal.
En este último tramo es donde el Camino Natural Senda del Duero cruza el río Uces, por el Puente de Pereña, que conecta los municipios de Pereña de la Ribera y Masueco, separados ambos precisamente por la frontera natural establecida por el río.
En su camino hasta la desembocadura, el río Uces se abre paso a través de rocas de granito, de difícil erodibilidad. Por este motivo, el río busca cómo encajonarse entre ellas, fluyendo mayoritariamente por lechos de piedra y dando lugar a rápidos, saltos y pozas a lo largo de todo su cauce. De notable relevancia geológica y paisajística es el Pozo de los Humos, una de las cascadas más impresionantes de la península ibérica, formada a consecuencia de la presencia de un desnivel acusado en la trayectoria del río. Debido a la tipología del terreno, el ser humano poco ha podido influir en la modificación del ecosistema, manteniéndose el valle del río Uces prácticamente inalterado desde su origen, relegando a la ganadería de dehesa como la única actividad antrópica mínimamente capaz de haber podido influir en el devenir del entorno.
La vegetación que acompaña a la ribera del río se caracteriza por la presencia tanto especies de porte arbóreo, dominadas por la encina (Quercus ilex) y en menor medida el rebollo (Quercus pyrenaica), como arbustivo, representado por especies de los géneros Cytisus, Genista, Cistus y Rosa. Ya en la llanura de inundación del río, especies hidrófilas como fresnos (Fraxinus angustifolia) y sauces (Salix atrocinerea) ocupan este nicho ecológico. Existen también plantaciones en las terrazas y bancales de las laderas, donde el ser humano ha cultivado tradicionalmente vides (Vitis vinífera) y olivos (Olea europaea), aprovechando la protección que el cañón brinda y al microclima que en éste se da. Entre la fronda del tramo final del río Uces, conejos (Oryctolagus cuniculus), un gran número de roedores y otros mamíferos pequeños, pueblan los angostos valles, siempre alerta ante la furtiva mirada de águilas reales (Aquila crysaetos), águilas perdiceras (Hieraetus fasciatus), buitres negros (Aegypius monachus) y leonados (Gyps fulvus) y halcónes peregrinos (Falco peregrinus).