
Puntos de Interés
Hidrografía
Pozo de los Humos
Existe un lugar idílico, de fantasía, situado justo en la frontera entre los municipios de Peña de la Ribera y Masueco. Para llegar hasta él hace falta tomar un pequeño desvío y salir del trazado propuesto por el Camino Natural, pero el esfuerzo merecerá sin duda la pena.
Se trata del Pozo de los Humos, un salto de agua creado por el río Uces al toparse de improvisto con un abismo repentino en una falla de granito. No obstante, y pese a encontrarnos ante una cascada más, de las tantas que conforman este accidentado paisaje, el Pozo de Humos es la más afamada del Parque Natural de Arribes del Duero.
Con aproximadamente 50 m de altura, este salto debe su nombre a la nube de vapor que se genera cuando el agua rompe contra las rocas. En lo alto de la catarata, el río Uces se precipita con bravura por la pared de granito, en caída libre hacia el suelo erosionado de pizarra, originando un estanque natural rodeado de pequeñas cuevas y escarpaduras, entre las que se encuentra Palla Rubia, la cual alberga pinturas rupestres con figuras antropomórficas.
Poco antes, aguas arriba, la corriente se bifurca, dando lugar a otra cascada adyacente conocida como el Pozo de las Vacas, nombre que, según se dice, se debe al despeñamiento en el pasado de un carro tirado por dos vacas. Una vez realizado el salto, la corriente, más sosegada, fluye durante 2,8 km por su último tramo para desembocar en el Duero, no sin antes recoger las aguas de otra cascada, la del Regato de la Cribera, a escasos metros aguas abajo del Pozo de los Humos. El entorno del Pozo de los Humos está cubierto por robles (Quercus pyrenaica), castaños (Castanea sativa) y matorral bajo de jaras (Cistus ladanifer) y escobas (Cytisus scoparius), aunque lo que realmente predomina es la piedra desnuda de granito. Todo en su conjunto, el Pozo de los Humos, la vegetación, los peñascos y alguna que otra ave rapaz, puede admirarse desde la pasarela que se asoma al vacío y construida para tal fin.
El acceso a este monumento natural es posible desde dos rutas: una desde Pereña de la Ribera y otra desde Masueco. Ambas disponen de parking para vehículos poco antes de llegar, aunque el camino es bastante sencillo y corto para hacerse a pie. La ruta que sale desde Masueco es conocida como la Senda de la Roblea, aunque también se la llama Senda de Unamuno, pues el escritor visitó Las Arribes y no dejó escapar la posibilidad de maravillarse con semejante paisaje, del que dijo en su obra ‘Andanzas y visiones españolas’, “Vi el Pozo de los Humos y me pareció ver el origen de aquel mundo”. Si bien el régimen de agua es permanente, la fuerte estacionalidad hace que su visita sea recomendada durante los meses comprendidos entre diciembre y mayo, aprovechando así los periodos de intensas lluvias, cuando la fuerza del agua ruge en todo su esplendor.