
Puntos de Interés
Municipio
Pereña de la Ribera
Conocido como “el balcón de Las Arribes”, debido los impresionantes miradores ubicados en sus escarpados cerros, Pereña de la Ribera (del antropónimo Pere; Pedro, y el sufijo -eño; lugar) es una localidad que se alza a en el margen izquierdo del río Duero, en el corazón del Parque Natural de Arribes del Duero.
Gracias a esta situación geográfica y al microclima que ofrecen los valles colindantes al cañón formado por el Duero, Pereña de la Ribera ha apostado desde tiempos remotos por la vinicultura de calidad y el cultivo de frutales como el almendro (Prunus dulcis) y el olivo (Olea europaea) y, más recientemente, por el turismo enfocado a su rico y pujante patrimonio natural, formado, sobre todo, por sus miradores y cascadas.
El singular territorio que ocupa Pereña de la Ribera fue, pese a su aislamiento y suelo de poca calidad, habitado desde el paleolítico, hace al menos 12.000 años, tal y como atestiguan las pinturas rupestres de Palla Rubia. La presencia de vetones está también demostrada, pues el castro del Berrocal, donde hoy se erige la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, da fe de la presencia de este pueblo celta. Topónimos árabes en la zona indican la convivencia con los musulmanes, pero sería precisamente con la Reconquista y la Repoblación leonesa, que Pereña se fundaría entre los siglos X y XI como parte del concejo de Ledesma. Desde entonces, sus gentes han vivido del ganado y de los cultivos de la penillanura de La Ribera hasta que, nuevos modelos económicos surgidos a principios del siglo XX, hicieron que muchos de sus habitantes emigrasen hacia zonas más pujantes e industrializadas, dando inicio al proceso de despoblación del municipio.
Al igual que la mayor parte de poblaciones vecinas, el patrimonio cultural de Pereña de la Ribera está enormemente influenciado por el material granítico que emerge en Las Arribes. Con este granito, dispuesto en mampuesto en seco, se levantaron bancales en las laderas, muros, fuentes y toda clase de edificios, como la Iglesia Parroquial de Santa María, construida en el siglo XVI y rematada por una espadaña que fue reconstruida en repetidas ocasiones a causa de los daños sufridos a consecuencia de varias tormentas eléctricas. Esta arquitectura tradicional sigue predominando en la actualidad. De hecho, el frontón municipal, que data de 1931, mantiene este tipo de piedra en su lisa pared. El otro templo, la Ermita de Nuestra Señora del Castillo, también conocida como Nuestra Señora de los Ángeles, se encuentra a 3,5 km del casco urbano de Pereña. Debe su nombre a la antigua fortaleza que en este cerro se localizó y donde, según cuenta la historia, se recuperó en el siglo XIV una imagen de Nuestra Señora de los Ángeles ocultada a los invasores musulmanes en 711.
Los pereñanos y pereñanas disfrutan cada 14 de mayo de una romería hasta la ermita de Nuestra Señora del Castillo donde, tras la liturgia religiosa, se convida a los presentes a un banquete de chochos (altramuces), aceitunas y sangría. No obstante, las fiestas patronales se celebran el primer fin de semana de septiembre, cerca del día 8 del mismo mes, en honor a Nuestra Señora de los Ángeles. Durante los festejos, que duran varios días, se exprimen los últimos días de verano, en los cuales no falta la comida y el vino, juegos populares, música y baile, e incluso una capea nocturna con vaquillas.