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Infraestructura
La presa y el embalse de Almendra
La presa y el embalse de Almendra forman, junto a la central energética de Villarino, el Salto de Villarino, uno de los conjuntos hidroeléctricos encuadrado en el macro proyecto Saltos del Duero y una de las mayores obras de ingeniería civil de España.
En concreto, la presa de Almendra ostenta el primer puesto en cuanto a altura, alzándose 202 m hasta su coronación, mientras que el embalse asociado a ella es el tercero en mayor capacidad y uno de los más extensos, pudiendo albergar hasta 2.630 m3 en sus 8.650 ha de superficie inundable.
En su tramo final, el río Tormes es el encargado de nutrir de agua al embalse, que a su vez se reparte por 10 municipios divididos entre las provincias de Zamora y Salamanca, siendo el término de Almendra el escogido para bautizar a este pantano artificial.
El diseño de la presa recayó en el ingeniero de caminos y proyectista de otras obras públicas Pedro María de Guinea y en el ingeniero agrónomo Ángel Galíndez. Con un presupuesto de 4.000 millones de pesetas, las obras dieron comienzo en 1963 y se prolongaron hasta el 24 de noviembre de 1970, fecha en la cual la construcción quedó oficialmente inaugurada. Pedro María de Guinea tuvo ante sí el mayor reto de su vida profesional. Debía lidiar con un gran salto y retener una ingente cantidad de agua, por lo que se valió de 2.188.000 m3 de hormigón para poder reforzar la presa y los dos diques de contención situados a ambos márgenes del embalse. Para ello empleó el diseño de una presa de bóveda prolongada por los dos diques: uno de contrafuertes en su margen izquierda salmantina y otro de escollera con pantalla asfáltica en su margen derecha zamorana. Pese a que el proyecto fue un éxito, no estuvo exento de polémica social, ya que la localidad de Argusino (Zamora) tuvo que ser premeditadamente anegada, obligando a las autoridades a reubicar a sus 400 habitantes en las vecinas poblaciones de Villar del Buey y Salce.
En su día, las aguas del embalse también sumergieron una gran superficie de encinar y fresnedas, mientras que el gran salto de la presa supuso una barrera infranqueable para las poblaciones piscícolas. No obstante, con el paso del tiempo, un nuevo hábitat acuático fue gestándose en el lecho granítico del embalse de Almendra a partir de la vegetación subacuática, y poco a poco empezó a cobijar a pequeñas poblaciones introducidas de grandes peces como el lucio (Esox lucius); el black bass (Micropterus salmoides) y la lucioperca (Sander lucioperca). Para alimentar a estos depredadores, se introdujeron también alburnos (Alburnus alburnus), lo que contribuyó a desplazar a las poblaciones autóctonas de barbo (Luciobarbus bocagei). Es por ello que, actualmente, el embalse de Almendra goza de gran atractivo para la pesca deportiva, donde un experimentado pescador puede llegar a hacerse con trofeos de gran tamaño.