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Cultura
Ermita de San Miguel
Sobre los cerros próximos a Pinilla de Fermoselle que dan al serpenteante río Duero, se alza la antigua ermita de San Miguel. Una vez se llega al santuario se pueden contemplar unas maravillosas vistas sobre el Parque Natural Arribes del Duero donde se ubica.
Data su construcción entre los siglos XI-XIV. El templo es levantado en cuidada mampostería y techada con cubierta a dos aguas. Se corona el edificio con una espléndida espadaña rematada en cruz con un único, pero gran vano con forma de arco de medio punto y campana en su interior. Este destacado elemento confirma el estilo arquitectónico de la ermita, caracterizándose como una ermita románica. La ermita ha sufrido diversas restauraciones, sin embargo, sigue conservando otro elemento característico de la ermita, la ventana con forma de arco triunfal que decora la parte occidental de la humilde ermita bajo la espadaña. Asimismo, la fachada cuenta con unos robustos contrafuertes en los laterales de la ermita.
Por otro lado, en el interior de la ermita pueden observarse la cubierta de madera, las encaladas paredes y un curioso arco de medio punto deformado que separa la testera del resto de la nave. La sencilla construcción cuenta con un cristo tallado en madera y figuras religiosas en su altar plano.
Resultan interesantes los alrededores de la ermita de San Miguel, ya que se encuentra próxima a restos de los que antiguamente eran casetas que controlaban el contrabando a Portugal. Dadas las buenas vistas, se empleó esa zona para rastrear traspasos ilegales de tabaco, lana, café, jabón y otros productos de contrabando a través del río Duero.
Las ermitas de San Miguel suelen ubicarse en lo más alto de los páramos o montañas. Lo especial de la ermita de Pinilla también reside en sus vistas a la profunda garganta del río Duero, que sería bellamente descrita por Miguel de Unamuno de la siguiente manera: "En uno de los repliegues de ese terreno se ocultan los hondos tajos, las encrespadas gargantas, los imponentes cuchillos, los erguidos esfayaderos, bajo los cuales, allá, en lo hondo, vive y corre el Duero, ya espumarajeando las rocas que aún no han cedido a su tozuda labra, ya despeñándose en desniveles, ya parándose un momento a descansar en angostos remansos, ya, por fin, zumbando bajos los peñascos en las espundias".
Durante las fiestas patronales de San Miguel, el fin de semana más cercano al 8 de mayo, se realiza la procesión de romería desde la iglesia del pueblo hasta llegar junto a la compañía de la ermita. En la tradicional marcha se porta a hombros la imagen del santo a ritmo de los tamborileros y se luce la imagen del pendón tradicional.