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Cultura
Cruz de la Figalina
La Cruz de la Figalina es el principal hito de piedra que nos encontramos en el camino entre Pinilla de Fermoselle y Fornillos de Fermoselle.
Consiste en un crucero formado por materiales graníticos locales. En su conjunto es una estructura modesta pero que sin duda no pasa desapercibida. Este monumento religioso se sustenta en un basamento del que parte un alto fuste cilíndrico.
Elevado en su corona se alza una cruz latina ornamentada con un capitel bajo ella.
El monumento sale a nuestro paso a saludarnos en el cruce de caminos, que marca el límite del término municipal de Pinilla de Fernoselle. Es por eso que se trata de una cruz de término.
Los orígenes de esta costumbre provienen de épocas anteriores al cristianismo. Existe la teoría de que marcar las fronteras territoriales puede tener procedencia de los miliarios, unas estructuras cilíndricas que los romanos colocaban en los márgenes de las calzadas para indicar distancias. Aunque las formas de cruz latina tienen sus precedentes en las Islas Británicas, produciéndose su expansión en la Península Ibérica a partir de los siglos XV y XVI, especialmente tras el Concilio de Trento que fue cuando la imagen de la cruz cobró mayor relevancia.
El entorno donde se enclava la Cruz de la Figalina es de un marcado color rojizo debido a la arcilla que le rodea. Destaca en la región dado que no es habitual encontrar este material en la zona y de hecho fue un recurso natural que se utilizó para la creación de cerámicas. Bajo la sombra del crucero hay un banco fabricado en granito desde donde poder descansar en tranquilidad.