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Culture
Necrópolis de Cacera de las Ranas
La antigua Necrópolis de Cacera de las Ranas se encuentra ubicada en el centro de La Meseta, en la localidad de Las Infantas, del municipio de Aranjuez. En las cercanías de una antigua vía romana, construida por Vespasiano y restaurada por Trajano, la cual fue importante dentro de la red viaria de la península en época visigoda. Pues esta vía conectaba la provincia de Tarraconenses con Lusitania, pasando por ciudades como Caesaraugusta, Emérita Augusta, Bíbilis, Segontia, Complutum, Toletum o Augustóbriga.
La necrópolis data de entre los siglos V y VII, formando parte de un antiguo pueblo visigodo. Esta abarca una extensión de aproximadamente 1.000 m2 y se han descubierto cerca de 200 tumbas, algunas de las cuales podrían ser panteones familiares.
La distribución de los sepulcros sigue la orientación habitual de los enterramientos visigodos, de este a oeste, y habrían sido enterrados dentro de ataúdes o parihuelas, como constató la presencia de clavos y restos de madera en la excavación. El material más utilizado en este tipo de construcciones funerarias es el yeso, lo que suscita cierta preocupación por la conservación de las tumbas.
Se han identificado ocho tipos de sepulcros, siendo los más comunes: las fosas revestidas con losas de yeso y las fosas excavadas sin delimitación. Las tumbas estaban marcadas siguiendo la práctica romana y distribuidas en calles y pasillos irregulares.
El análisis de los restos óseos indica la presencia de dos grupos de población: aquellos con rasgos mediterráneos, que corresponden al grupo hispanorromano, y personas con claros rasgos germánicos, de constitución fuerte y mayor altura. Esto, junto con la diversidad de objetos encontrados, sugiere una marcada diferenciación social e incluso étnica.
Una tumba se destaca por la riqueza de sus objetos funerarios. La llamada Sepultura 7 posee un ajuar de adorno personal muy rico, que incluye un broche de cinturón de placa rectangular, dos figuras de arco, hilos de oro, un alfiler y una pieza curva cuya utilidad es incierta.
Se encontraron bastantes ajuares funerarios con adornos personales que pretendían determinar el estatus social del enterrado. Llegándose a encontrar: pendientes, hilos de oro, cintas, alfileres, anillos de oro, hebillas de cinturón, fíbulas, broches, etc. Una cantidad importante de objetos suntuarios que hoy se pueden ver en el Museo Arqueológico Nacional (MAN).