
Puntos de Interés
Cultura
Antigua Era de Trilla
El patrimonio cultural y etnológico de Tenerife es inmenso. En la última etapa del Camino Natural de Anaga-Chasna nos adentramos en una zona donde podemos admirar los restos de algunos lugares utilizados en la agricultura tradicional de la zona.
Es el caso de la era de trilla. Según nos acercamos al caserío de Ifonche, y hasta el final del sendero, encontraremos varías ejemplos de trilla circular. Se trata de terrenos circulares y empedrados donde se trillaban los cereales y posteriormente se aventaban para obtener el grano.
Este tipo de emplazamientos solía construirse cerca de zonas de cultivo, como es el caso que nos ocupa, y con una ligera pendiente. De este modo, se evitaba que, en época de lluvias, estas estructuras quedaran encharcadas. Para ello también se solía construir unos pequeños y gruesos muros que las rodeaban y protegían. Normalmente este espacio estaba empedrado y, para ello, se recopilaban materiales de diversa naturaleza, sobre todo cantos rodados de tamaño medio, aunque también podían emplearse losas o lajas de pizarra.
Los lugares altos eran ideales para emplazar este tipo de construcciones, ya que así era posible aprovechar los vientos suaves y constantes que facilitaban el trabajo del agricultor a la hora de separar el grano de la paja, una vez que terminaba el trillado.
Aunque el procedimiento para desgranar las espigas de cereal podía ser manual, normalmente se empleaban animales para ayudar a triturar la paja. Solían ser bueyes o caballos unidos entre sí. El agricultor era el encargado de guiar a los animales que en ocasiones debían arrastrar un tablero de madera con lascas de piedra, guijarros o, incluso en ocasiones pequeñas sierras metálicas.
Tras desgranar el grano de la espiga era el turno de separarlo de la paja. Esto se hacía cogiendo puñados y lanzándolos al aire durante los días de viento. De esta manera se conseguía que el grano cayese en ese mismo sitio mientras que la paja volaba lejos gracias a la ayuda del viento.