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Orografía
La Isla de La Palma

La isla de La Palma se encuentra ubicada en el océano Atlántico, formando parte del archipiélago canario. Administrativamente pertenece a la Comunidad Autónoma de Canarias, en concreto de la provincia de Santa Cruz de Tenerife. Su orografía volcánica ,esculpida a lo largo de los años, ha dado lugar a un paisaje diverso y complejo, emergiendo como un enclave geográfico excepcional.
Desde sus orígenes, La Palma ha recibido distintas denominaciones, siendo de las primeras el nombre aborigen "Benahoare", que se traduce como "Mi tierra" o "lugar del ancestro". En 1341, durante la expedición de Niccoloso da Recco, la isla ya se mencionaba como "La Palma", destacando su imponencia y atmósfera nublada. Aunque la explicación que relaciona el término con las palmeras canarias, presenta ciertas incoherencias, ya que este árbol no está muy presente en la vegetación insular.
José de Viera y Clavijo, ilustrado tinerfeño, aporta otra teoría intrigante: el nombre "La Palma" podría derivar de navegantes mallorquines del siglo XIV, quienes lo habrían tomado de la capital de su isla natal, añadiendo la sílaba "la" para distinguirla. Hoy en día, la isla es conocida como "La Isla Bonita", "La Isla Verde" y "La Isla Corazón".

La geología de La Palma es fascinante, con un extenso historial de actividad volcánica, que ha marcado la historia la isla. Con aproximadamente dos millones de años de edad, la isla emergió de un volcán submarino a 4000 m bajo el nivel del mar. La ínsula se organiza entorno a Cumbre Vieja, una cadena de volcanes que divide la isla en dos zonas climáticas, y a la Caldera de Taburiente, un impresionante cráter submarino emergido, el cual forma el núcleo del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, siendo el mayor accidente geográfico de este tipo en todo el mundo. Ello implica que el terreno de La Palma esté modelado por la fuerza de la actividad volcánica, con erupciones históricas que van desde la de Montaña Quemada, la primera registrada en 1470, hasta la reciente erupción del volcán Tajogaite de Cumbre Vieja, en 2021 y la climatología que lo rodea.
Las características climáticas de la isla están marcadas por su posición geográfica y topografía montañosa, generando microclimas variados y diferentes pisos bioclimáticos. Unas características que han propiciado la aparición de ecosistemas ricos en biodiversidad endémica con formaciones vegetales como: laurisilva, bosques de pinos, fayal-brezal y cardonales, estos últimos en las zonas más secas. Entre las especies destacables se encuentran el pinzón azul (Fringilla teydea), el lagarto gigante de La Palma (Gallotia auaritae) y el escaso petrel de Bulwer (Bulweria bulwerii).
La isla está salpicada de hitos naturales y hábitats únicos, protegidos por diversas categorías como Parques Nacionales, Parques Naturales y Red Natura 2000. Entre ellos destaca: La Caldera de Taburiente, Cumbre Vieja, el Parque Nacional de la Caldera de Taburiente o el Roque de los Muchachos, el cual alberga un observatorio astronómico de fama internacional.

Históricamente, los diversos vestigios arqueológicos hallados de origen benahorita, como grabados en piedra o habitáculos en las cuevas de los profundos barrancos, narran la historia de los primeros pobladores de la isla y el impacto posterior, en la organización social insular, con la llegada de los cristianos allá por el siglo XV. Iglesias como la Iglesia de El Salvador, construida en el siglo XVI y de estilo mudéjar, ilustran esa evolución histórica y arquitectónica de la isla.
En cuanto a la organización municipal, La Palma se compone de 14 municipios, cada uno de ellos con su propia identidad y actividad económica. La población, cercana a los 55,000 habitantes, encuentra sustento en una economía arraigada en la agricultura, ganadería y artesanía, destacando la cestería, cerámica, madera y forja. Mientras que, la importancia del turismo, especialmente centrado en senderos, volcanes y playas, ha ido en aumento.
En cuanto a las festividades arraigadas en la cultura local, destaca la Bajada de la Virgen de las Nieves, celebrada cada cinco años con los bailes de Magos y gigantes. Así como los vibrantes carnavales y el peculiar Día de los Indianos. Los deportes tradicionales, desde la luchada hasta el palo canario y carreras populares, resaltan la identidad deportiva de la isla.
La gastronomía palmera, sustentada en productos locales y tradicionales, como el escacho palmero y las papas arrugadas, refleja su autenticidad culinaria. La importancia de los productos de autoconsumo añade un matiz distintivo, consolidando la conexión entre la isla y sus tradiciones.