
Puntos de Interés
Infraestructura
Estación de Aranjuez
La primitiva estación estaba frente a la Plaza de Armas del Palacio Real de Aranjuez y junto a los Cuarteles de las Guardias Españolas y Walonas, y disponía de un ramal exclusivo para la Corona que llegaba hasta la Puerta de Damas del Palacio. El edificio tenía una fachada con un gran arco central y otros cuatro arcos menores a cada lado.
El 9 de febrero de 1851, la reina Isabel II inauguró, bajo el patrocinio del marqués de Salamanca, el conocido como Tren de la Fresa, que discurría entre Madrid y Aranjuez, y cuyo trazado constituyó el primer tramo de la línea Madrid-Alicante. Fue el segundo ferrocarril de la península ibérica, tras la línea entre Barcelona y Mataró. Desde 1984 circula, con fines turísticos, un tren que recrea el que hizo ese primer trayecto y que popularmente fue bautizado con el nombre de uno de los productos más típicos de la huerta de Aranjuez.
El actual edificio de estilo neomudéjar fue construido en la década de 1920, obra de Narciso Clavería, y es una de las instalaciones ferroviarias con mayor riqueza ornamental de la Comunidad de Madrid. Está formada por una nave rectangular y alargada con un cuerpo central más elevado que el resto, donde se encuentra la entrada principal y el vestíbulo. La construcción está realizada en ladrillo rojo visto, con azulejos decorativos y un zócalo de piedra que abarca toda la planta baja.
En el interior destaca su imponente vestíbulo de alto techo con un bello artesonado luminoso del que cuelgan cinco lámparas anulares de hierro forjado.
En lo alto, una cornisa que genera una sensación de huecos y vacíos, dando un toque característico a la estación.
Los andenes, en la parte trasera, están protegidos por marquesinas con columnas de hierro. En cada andén hay dos entradas enrejadas con sendas escaleras que conducen a un paso subterráneo decorado con azulejos, obra de Mario Maragliano, que permite a los viajeros el cambio de andén.