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Cultura
Salinas de Carcavallana
Las salinas de Carcavallana, también conocidas como Carcaballana en documentos anteriores al siglo XXI, se encuentran al sur del cauce del río Tajo, en el municipio de Villamanrique de Tajo. Estas salinas forman parte de la cuenca evaporítica de Madrid.
Fueron establecidas a finales del siglo XVIII y producían tanto sal de mesa como sales de baño. Durante un breve período de tiempo, también funcionaron como un balneario aprovechando las propiedades curativas de las sales.
El complejo de las salinas estaba compuesto por tres partes principales. En primer lugar, estaba la galería de la mina, utilizada para captar el manantial de agua en una cárcava entre los cerros, junto con los canales de madera que conducían el agua hasta un depósito principal en el llano. Luego estaban las eras o estanques poco profundos, también conocidos como vasos, con sus respectivos canales de entrada y desagüe. Por último, se encontraban las garitas utilizadas por los guardas, y un conjunto de edificios que incluían almacenes, viviendas para los empleados, oficinas, una capilla, caballerizas y otras dependencias necesarias, distribuidas alrededor de un patio y un corralón anexo. En la década de 1850 se añadió un almacén para el compasto o sulfato sódico.
Durante el primer tercio del siglo XIX, las salinas tuvieron un alto rendimiento, pero a partir del segundo tercio se evidenció la falta de inversiones y reparaciones, lo que llevó a un notable declive en la producción y al inicio de su decadencia. La abolición del monopolio real de la sal en 1869 desembocó en la venta pública de las salinas y su posterior cambio de propietarios en varias ocasiones.
En la actualidad, las balsas y parte de las edificaciones se encuentran en ruinas, pero aún se puede observar la mina de la cual se extraía la sal, así como las conducciones de agua de madera. Además, dado que el manantial sigue activo, existen posibilidades de reabrir las salinas o establecer un balneario en el lugar.