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Infraestructura
Mirador de Cuncos
El conocido como el Mirador de Cuncos se encuentra ubicado en un entorno de gran belleza paisajística, no solo por la presencia del Embalse de Alqueva, en Badajoz, sino también por las dehesas y campiñas agrícolas que lo rodean.
Estos ecosistemas están asentados sobre pizarras y granitos, y cuentan con un clima mediterráneo que favorece a pastos y cultivos. El entorno se extiende entre los boques de encinas (Quercus ilex), alcornoques (Quercus suber) y matorral que han sido aclarados por los agricultores, combinando recursos agrícolas, ganaderos y forestales. Este sistema agrosilvopastoral, empleado desde época romana, ofrece productos como bellotas, corcho, carnes de cerdo ibérico, de oveja merina o vaca retinta. Además, permite el desarrollo de otras actividades como el aprovechamiento cinegético, la recolección de diversas variedades de setas y un creciente ecoturismo.
A orillas del Embalse de Alqueva, se pueden apreciar numerosas especies ganaderas, perdices (Alectoris rufa) o conejos (Oryctolagus cuniculus), así como avistar diversas aves como las grullas (Grus grus), quienes habitúan a pasar el invierno en la comarca, avefrías (Vanellus vanellus), avutardas (Otis tarda), sisones (Tetrax tetrax), gangas (Pterocles ssp.) e incluso milanos negros (Milvus migrans).
Otro de los atractivos de este paraje es el Castillo de Cuncos, cuyas ruinas se encontraban en la confluencia del río Guadiana y el arroyo de Cuncos, aunque en la actualidad están sumergidas en las aguas del embalse. Este formó parte de un importante asentamiento islámico, que contaba con su propia medina, y posteriormente fue a parar a mano de que los Caballeros del Temple, quienes erigieron una alcazaba en el mismo lugar, a finales del siglo XII. Siglos después, las Órdenes del Hospital y del Temple acordaron que “el Castillo de Cuncos nunca se poblase”, para evitar conflictos entre ambas organizaciones, lo que llevó a su abandono en torno al año 1260.