
Puntos de Interés
Municipio
Vadocondes
Situado en el margen interno de uno de los meandros que describe el río Duero a su paso por Burgos se encuentra Vadocondes. Debido a su estratégica situación geográfica, junto a una de las arterias fluviales más importantes de la península ibérica; el río Duero, y la presencia de dos sierras flanqueando el valle, son muchos los pueblos y culturas que se han asentado desde la Prehistoria en los alrededores de Vadocondes, incluidos los romanos, lo cual queda acreditado por yacimientos arqueológicos como el de Santa Ana. Desde entonces y hasta el día de hoy, las gentes del lugar se han dedicado a labrar la tierra, predominando el cultivo de secano como el trigo, la cebada, el centeno y las legumbres, aunque también han jugado un papel fundamental las plantaciones de regadío como la remolacha, sustentadas a través de las acequias del caudaloso Duero.
Según cuenta la leyenda, el nombre de Vadocondes fue otorgado por unos condes que batallaron en los alrededores. Fueron capaces de alzarse con la victoria gracias al conocimiento de pastores del lugar y a las indicaciones que éstos les dieron para cruzar el río por el vado entre Aranda y Langa de Duero. No obstante, la primera referencia documental sobre Vadocondes data de 1136. Más tarde, en 1316, el rey Fernando IV de Castilla concedería al lugar de Vadocondes la categoría de villa, tras ser apoyado por sus habitantes en sus campañas bélicas, sobre todo durante el cerco de Almazán en el año 1300. La localidad se iría desarrollando al ritmo marcado por la Corona de Castilla, siendo durante su apogeo, entre 1500 y 1700, que se construirían las murallas y las puertas de acceso a la localidad (la Puerta Imperial, reconstruida como Puerta Nueva, y la Puerta de Burgos), así como la plaza principal, presidida en el centro por un rollo jurisdiccional y donde se emplaza el templo dedicado a Nuestra Señora de la Asunción. La villa permaneció inalterable durante siglos hasta la ocupación francesa, cuando las tropas napoleónicas saquearon el templo el 18 de noviembre de 1808. Con la industrialización, Vadocondes experimentó una serie de cambios estructurales a causa de la llegada del ferrocarril. Pero también mejoró sustancialmente su relación con el río al construir varios canales de riego (el Canal de Guma o de la Reina Victoria y el Canal de Aranda), así como un muro de contención río arriba que frenó los efectos adversos de las crecidas del Duero.
El gran número de edificios y construcciones históricas de Vadocondes ha elevado al municipio a la categoría de Bien de Interés Cultural. Destaca un numeroso conjunto de puentes de distintas épocas, como el Puente Seco de la baja Edad Media, que cruza el deficitario arroyo de la Rebolleda; el Puente sobre el Duero, provisto de cuatro arcos y construido entre 1652 y 1657, aunque las continuas riadas destruyeron el puente original y actualmente la obra data del siglo XIX; y el Puente de Hierro, levantado en 1894 para permitir el paso del tren. Existen además un par de ermitas en el perímetro de Vadocondes; la Ermita de San Cosme y San Damián, dedicada a los patrones de la localidad; y la Ermita del Humilladero, construida en 1602 y de carácter más austero. Completa el patrimonio religioso la Iglesia de Nuestra señora de la Asunción, un templo medieval construido con un estilo intermedio entre el románico y el gótico. Su rasgo más distintivo es el reloj de sol que se instaló en la torre en 1608, aunque no hay que desmerecer ninguna de sus otras piezas artísticas, entre las que cabe mencionar el retablo mayor finalizado en 1757 y de estilo similar al rococó, además de la elegante pila bautismal renacentista de mediados del siglo XVI y de la exquisita portada coronada con una imagen de la virgen.
Los días grandes de Vadocondes se concentran el 15 de agosto, en honor a Nuestra Señora de la Asunción, cuando los vecinos se reúnen en las bodegas para celebrar el día con sus familias. Mientras que, el último fin de semana de septiembre, se rinde devoción a San Cosme y San Damián portando sus tallas en una romería hacia la ermita de los patrones del pueblo.