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Cultura
Campamento romano de Pico Boya (Curriechos)
A una distancia de 9 km desde Santibáñez de Murias en dirección Campomanes, se localiza el yacimiento del campamento romano de Pico de Boya, un campamento militar que formó parte, junto con el campamento de Chagüezos y el de La Cuaña de Carraceo, de la Vía Carisa, una carretera construida por el Imperio Romano entre los años 26 y 25 a.C., durante el mandato de Publio Carisio en Hispania.
Esta vía, la cual se estima que se mantuvo activa durante un periodo de 700 años, atraviesa la Cordillera Cantábrica de sur a norte recorriendo los municipios de Villamanín en León, y Aller y Lena en Asturias, llegando a alcanzar, en algunas ocasiones, una altitud de 1800 m.
El campamento romano de Pico Boya recibe su nombre por la cumbre en la que se encuentra, pese a ser también conocido como monte Curriechos, y se halla ubicado a 1728 m de altitud, 100 m sobre la Vía Carisa, contando con una extensión de 8 hectáreas.
Su construcción supuso para el ejército romano la posibilidad de ejercer un mayor control sobre el territorio y de evitar asaltos inesperados procedentes de población indígena, de la que se han hallado restos de estructuras defensivas en el monte del Homón de Faro ubicado 1000 m al norte del citado campamento.
En Pico Boya se han hallado diversos materiales y equipamiento militar como armas romanas, un proyectil de catapulta, monedas de la época, puntas de lanza, o piquetas de tienda de campaña que, junto los restos arquitectónicos defensivos encontrados, dejan constancia de que se trata de un campamento ligado a la primera fase de las Guerras Cántabras.
Según diversos estudios arqueológicos, con el paso de los años, este campamento romano fue ocupado en varias ocasiones por diferentes causas. En primer lugar, entre los años 26 – 25 a.C., a causa de las guerras astur-cántabras, existiendo la posibilidad de que se asentase la Legio V Alaudae, legión de soldados romanos que contribuyeron a la colonización de Augusta Emerita (Mérida) en el año 25 a.C., en torno al 22 a.C. debido a la rebelión astur y, por último, con la llegada del final de la guerra, para controlar la vía romana y administrar el territorio.
Se trata de un yacimiento muy singular ya que han sido muy pocos los yacimientos de campamentos romanos que se han encontrado situados a una altitud similar. Solo algunos de los localizados en los Cárpatos rumanos lo pueden igualar.