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Cultura
Monasterio de San Salvador de Celanova
El Monasterio de San Salvador de Celanova fue fundado en el año 942 por San Rosendo. El santo levantó el monasterio sobre una antigua capilla familiar dedicada a San Martín, gracias a la donación de su hermano, el conde Froilán Gutiérrez. Estas propiedades estaban situadas en una zona estratégica, cerca de la frontera portuguesa y con dos cruces de caminos que vertebraban la conexión a los lugares más importantes de la península.
En sus orígenes, el monasterio estaba formado por un pequeño conjunto de construcciones levantadas durante la época de su fundador. Con el paso del tiempo llegó a convertirse en el monasterio benedictino más poderoso y rico de Galicia.
El edificio que se conserva hoy no corresponde a la construcción primitiva, sino que es el resultado de varias reformas y ampliaciones realizadas entre los siglos XVI y XVIII. Estas transformaciones dieron lugar a un conjunto arquitectónico que reúne diferentes estilos artísticos. El monasterio se organiza alrededor de dos claustros principales: el claustro barroco o de Procesión y el claustro de Poleiro, de estilo neoclásico.
El claustro procesional, situado junto a la iglesia, comenzó a construirse en la segunda mitad del siglo XVI. Posteriormente en el siglo XVIII sus fachadas fueron decoradas con una exuberante ornamentación barroca diseñada por un monje y arquitecto del propio monasterio, quien también diseñó la escalera de honor. En este espacio destacan cuatro grandes relojes de sol y varios medallones con figuras mitológicas, bíblicas e históricas, entre las que aparecen los bustos de Carlos V, Felipe II y Juan de Austria.
El segundo patio es el claustro neoclásico de Poleiro, construido entre el siglo XVII y el XVIII. Su nombre procede de un balcón sostenido por grandes soportes, el llamado percha o poleiro. Dentro del edificio se conserva la biblioteca monástica, que mantiene su mobiliario barroco original.
La iglesia del monasterio, reconocible por sus chapiteles de aspecto catedralicio, es una construcción de estilo clasicista rematada por una cúpula barroca. Su fachada-retablo presenta las esculturas de San Benito, San Rosendo y San Torcuato. En el interior destacan el gran retablo mayor, el coro barroco y junto a este, el órgano restaurado en el cual se realizan impresionantes conciertos.