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Hidrografía
Río Tormes
El río Tormes es uno de los cursos fluviales más importantes de España, siendo el 14º en longitud y el 21º en cuanto a la superficie ocupada por su cuenca. Principalmente, el Tormes es famoso por cruzar la histórica ciudad de Salamanca y por dar su nombre a uno de los personajes literarios más reconocidos de la novela picaresca del Siglo de Oro: el Lazarillo de Tormes. A lo largo de las provincias castellanas de Ávila, Salamanca y Zamora, el Tormes fluye durante 284 km hasta desembocar definitivamente en el río Duero, en la frontera natural entre Portugal, Salamanca y Zamora.
El nacimiento del río Tormes se encuentra en la sierra de Gredos, en el municipio de Navarredonda de Gredos en Ávila. Desde el conocido como prado Tormejón; a unos 1.600 m de altura, las aguas del Parque Regional de Gredos convergen en la fuente Tormella, dando lugar al punto de partida del río Tormes. A partir de aquí, su cuenca hidrográfica se extiende por 7.096 km2, regando los campos suroccidentales de la meseta norte y abasteciendo poblaciones de renombre como El Barco de Ávila, Guijuelo, Alba de Tormes, Ledesma, Fermoselle y, por supuesto, Salamanca. Su tramo final, a escasos kilómetros de su desembocadura en el Duero, está dominado por recogidos cañones, formados al toparse el agua con la dura roca granítica hercínica, internándose y estableciendo la frontera con el parque natural de Arribes del Duero.
Durante la segunda mitad del siglo XX, el río Tormes vio cómo su curso natural era frenado por hasta cuatro embalses (el de San Fernando, el de Santa Teresa, el de Villagonzalo y el de Almendra) con el propósito de retener gran parte del agua para usarla en los cultivos aledaños, pero sobre todo con la intención de aprovechar los saltos para generar energía hidroeléctrica que suministrase luz a toda una región. Este suceso trajo consigo la proliferación de especies piscícolas ligadas a estas grandes masas de aguas dulces y profundas, como el barbo (Luciobarbus bocagei), el lucio (Esox lucius); declarada especie invasora, y la carpa (Cyprinus carpio).
Por otro lado, numerosas especies de la fauna ibérica acuden al río Tormes para saciar su sed o encontrar comida y cobijo. Desde anfibios como sapos, ranas y tritones hasta toda clase de mamíferos como ardillas (Sciurus vulgaris) y jabalíes (Sus scofa), pasando por aves de la envergadura de la cigüeña blanca (Ciconia ciconia) o de reptiles como la culebra bastarda (Malpolon monspessulanus).
La flora, por su parte, es la típica que crece en el encinar mediterráneo, con algunos pocos ejemplares de roble (Quercus pyrenaica) y alcornoque (Quercus suber) diseminados en pequeños reductos. Mientras que las plantas arbustivas y herbáceas asociadas al río, como las zarzamoras (Rubus ulmifolius) y otras rosáceas, tiñen el paisaje ribereño de intensos colores en los meses de primavera y verano.