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Cultura
Ermita de Nuestra Señora del Castillo
La Ermita de Nuestra Señora del Castillo es mencionada por muchos como uno de los sitios de los Arribes del Duero de obligada visita y es uno de los lugares con mejores vistas sobre el cañón del Duero.
Se trata de un antiguo santuario levantado sobre un lugar de pasado milenario donde han pasado diferentes culturas y religiones. Los primeros yacimientos datan de la Edad del Hierro, quizás atraídos por la belleza del lugar o por las ventajas defensivas naturales que ofrecen los desfiladeros. Estas cualidades no pasaron desapercibidas hasta la llegada del pueblo romano. Se han encontrado restos de asentamientos prehistóricos, altares, castros prerromanos y romanos, además de yacimientos funerarios y esculturas. De hecho, se cree que su nombre proviene de la ocupación de este espacio donde previamente existieron castros.
La Ermita de Nuestra Señora del Castillo se levantó en este espigón durante la Edad Media con estilo románico y armadura morisca, aunque del edificio original poco se conserva en la actualidad. La mayoría del edificio pertenece al siglo XVII y XVIII, sustentado en fábrica de mampostería y sillería sobre una planta rectangular. Su exterior muestra un buen estado de conservación debido a las sucesivas restauraciones. De ella destaca su alzada espadaña con tres vanos y dos campanas, los remates ornamentales con forma de pináculos y perillones y el camarín que sobresale del testero del santuario.
En su interior se diferencia el testero del resto del cuerpo de la ermita por grandes arcos ojivales. Lo más llamativo del interior es la figura de la Virgen de Nuestra Señora del Castillo perteneciente al siglo XIII-XIV de estilo románico de transición al gótico. Consiste en una talla de madera policromada en la que se refleja a la Virgen con su hijo ambos mirando al frente. Esta imagen causó gran devoción entre los fieles, y se ha mantenido hasta nuestros días.
A la Ermita de Nuestra Señora del Castillo le acompañan las famosas Fiestas de las Procesiones, una celebración que tiene lugar el primer domingo de junio. Son unas fiestas que se cree que comenzaron en el siglo XIV aunque pueden tener orígenes prerromanos. Consisten en una romería con procesión de la Virgen de Nuestra Señora del Castillo. A ella le siguen los Pendones de Viriato, formadas por mástiles de 7 a 8 m de alto con banderas de tela. Su destino es la Ermita de Nuestra Señora del Castillo y es una celebración declarada de Interés Turístico Regional.