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Cultura
Chiviteros de Torregamones
Uno de los atractivos turísticos que más visitantes atraen hasta la localidad Torregamones son sin duda sus chiviteros. Este recinto, caracterizado por cabañas redondas con techo de retamas, se encuentra resguardado entre encinas (Quercus ilex) a escasos metros del camino, poco después de Palla Valcuevo; cueva habitada en la prehistoria por los primeros pobladores de la región, tras dejar atrás los desfiladeros del río Duero y continuar hacia Torregamones.
Pese a que pueda parecer un corral utilizado por ganaderos de tiempos remotos, lo cierto es que estos chiviteros apenas cuentan con unos años a sus espaldas. De hecho, su uso se abandonó recientemente, en la década de 1990.
Un cabrero local, llamado Manuel San Antonio, fue quien construyó este conjunto pastoril con los materiales de los que disponía, a imagen y semejanza de la arquitectura tradicional sayaguesa. Provisto de lo que la naturaleza proveía y de una sabiduría milenaria, Manuel se valió de escoba seca (Cytisus scoparius) y de rocas de granito para levantar un refugio donde resguardar a su rebaño de depredadores como el lobo (Canis lupus signatus), especialmente a los cabritos recién nacidos y sus madres, los individuos más vulnerables.
La vida del cabrero era una vida dedicada por y para el rebaño, pasando largas jornadas junto a sus cabras e incluso teniendo que dormir con ellas cuando distaba lejos de su casa. Esto confirió a los pastores un amplio conocimiento de su entorno, siendo capaces de identificar toda clase de plantas medicinales; predecir cambios en la climatología a través del comportamiento de los animales; y conocer el terreno y sus accidentes geográficos en virtud de proteger a sus cabras.
Como no podía ser de otra forma, hacían las veces de veterinarios, curtían las pieles para hacer zurrones y prendas con los que protegerse de los duros inviernos, pero, sobre todo, elaboraban los quesos que tanto apreciaban sus vecinos.
Antaño había tantos chiviteros en las Arribes del Duero como pastores, los cuales, poco a poco, fueron desapareciendo con la llegada de nuevos modelos ganaderos y equipos más sofisticados. No obstante, ninguna de estas chozas tradicionales de piedra está tan bien conservada como las del conjunto de chiviteros de Torregamones, el cual se ha propuesto para engrosar la lista de monumentos de Bien de Interés Cultural en la provincia de Zamora.