
Puntos de Interés
Hidrografía
Arroyo del Pontón
Nada más abandonar Villardiegua, la senda continúa en dirección suroeste por el margen derecho del Arroyo del Pontón a lo largo de prácticamente todo su curso fluvial, de unos 5 km de longitud, hasta desembocar en el río Duero. Cabe mencionar que, durante la mayor parte del año, el Arroyo del Pontón se encuentra prácticamente seco, exceptuando los periodos de intensas lluvias, cuando el agua baja rauda a través de la dehesa, reverdeciendo los prados aledaños.
A lo largo de esta vereda poblada de higueras (Ficus carica), zarzas (Rubus ulmifolius) y fresnos (Fraxinus angustifolia) se concentran 11 molinos de agua, utilizados antaño por los habitantes de Villardiegua para moler harina.
Todos ellos se encuentran hoy en desuso, aunque 8 han sido rehabilitados en pos de mantener el patrimonio cultural de la comarca, conservando sus ruedas de molienda y pilas. En las pozas creadas para el ganado y en los charcos perennes del riachuelo confluyen multitud de pequeños seres vivos; desde insectos acuáticos como el ditisco o escarabajo buceador (Dytiscus marginalis), hasta animales más complejos e inusuales como el tritón jaspeado (Triturus marmoratus). Zapateros (Gerris lacustris), libélulas (Orthetrum cancellatum) y mosquitos (Culex pipiens) nacen, viven y mueren en estos reductos húmedos, completando un ciclo de vida irremediablemente ligado al agua.
A medida que el arroyo se acerca a su inevitable final, berrocales y escobas (Cytisus scoparius) se van adueñando del terreno. Cercanas a la ribera, se pueden encontrar algunas rocas graníticas conocidas como cazoletas. Estas se caracterizan por tener una especie de agujeros sobre ellas, pues fueron aprovechadas por los romanos para triturar y lavar minerales en busca de oro, a modo de mortero. Integrados totalmente en el paisaje, también se encuentran algunos puentes levantados con grandes lajas de piedra, como el Puente del Caozo Llongo, que permite cruzar el Arroyo del Pontón.
Pese a que el recorrido gira súbitamente y no acompaña al arroyo hasta su desembocadura, justo en ese punto, el arroyo ha creado una cascada natural que desagua al río Duero durante los meses de abril y mayo, cuando baja el suficiente caudal como para crear una cortina de agua. La cascada del Pontón viene precedida por varios molinos harineros, siendo posible únicamente acceder a ella a través del margen izquierdo de la rivera.