
Puntos de Interés
Cultura
Molino del Puerto
Una de las muchas singularidades que presenta el municipio de Moral de Sayago, y toda la comarca de Sayago en general, es la cantidad de molinos hidráulicos diseminados junto a los arroyos que cruzan sus parajes.
El catastro propuesto por el Marqués de Ensenada a mediados del siglo XVIII recogía hasta 9 molinos y 5 aceñas (conjunto hidráulico de azudes y ruedas elevadoras) en el término de Moral de Sayago, lo cual sugiere la relevancia que tenían estas maquinarias en la alimentación de la población y el ganado de entonces, debido a su capacidad para moler el trigo y producir harina.
Gracias al registro del Catastro de Ensenada, sabemos que la mayoría de molinos harineros están hoy desaparecidos o derruidos. Y es que estas estructuras han contemplado el pasar de los siglos, e incluso milenios, pues se especula con que algunos restos pudieran tener su origen en los primeros compases de nuestra era, durante la época romana.
Los molinos que aún se mantienen en pie se encuentran en diferentes estados de conservación, aunque todos ellos están abandonados y en ruinas. Existe, de hecho, una ruta alternativa, conocida como Ruta de la Rivera de los Arroyos, la cual parte desde la Rivera de las Calabazas; en el límite con el municipio de Luelmo, que permite visitar todos estos molinos.
Desde su inicio en el Molino de Rita Laldé, se puede continuar hasta el Molino La Resbaladera o El de Luzvelina; el de mayor tamaño, pasando cerca del Molino Zafón. Siguiendo el curso del agua por el Arroyo de los Arroyos, la concentración de estructuras hidráulicas de este calado aumenta exponencialmente. El Molino de los Mielgos, el Molino del Puerto, el Molino del Garabito, el Molino Trancafuelle, el Molino Llaga del Buey y el Molino el Diablo, son algunos de los remanentes de la gran actividad molinera de esta zona, comprendida entre Moral de Sayago y el río Duero, donde desembocan los efímeros arroyos y regatos que alimentaban los molinos.
Existe, no obstante, un molino que sí mantiene gran parte de su estructura intacta, debido a que fue reformado con el fin de poder ser utilizado por los habitantes locales: el anteriormente mencionado Molino del Puerto. Tras sus muros alberga muchas de las herramientas y mecanismos originales que hacían funcionar estas obras de la ingeniería, como el tarabillo; el cual hacía caer el grano de la tolva para ser molido por las grandes ruedas de granito.
Construido al estilo tradicional de la piedra de la región, al igual que el resto de molinos de Sayago, el Molino del Puerto sirvió hasta hace relativamente poco como molino comunal para todos los vecinos que colaboraron en su rehabilitación. De este modo, previo reparto de la concesión de horas de disfrute del molino entre los propietarios, Moral de Sayago pudo seguir molturando el cereal para elaborar pan.