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Cultura
Casas de la Albañeza
En el término municipal de Moral de Sayago, entre Arcillo y Abelón, junto a la Calzada Romana Mirandesa, se encuentra la abandonada Casa de la Albañeza. Por su nombre, se cree que este conjunto pudo tener un origen musulmán o mozárabe, siendo mencionado por vez primera en un texto del año 1182 como parte de una serie de poblaciones surgidas a raíz de la utilización de pastos comunales, donde después de años de utilizar pequeños enclaves como refugio para los pastores y el ganado, se acabarían convirtiendo en poblaciones permanentes de pleno derecho.
Por lo tanto, Albañeza, o La Albañeza, habría surgido como una aldea donde los campesinos vivirían cuidando a las reses de sus amos. En otro documento más tardío, en el Expediente para la repoblación de los despoblados del Reino de 1769, se atribuye la propiedad de la finca de La Albañeza al Colegio de Gerónimos de Nuestra Señora de Guadalupe de Salamanca.
El conjunto de edificios que componen las Casas de La Albañeza son una casona, una capilla, un palomar y una serie de dependencias agropecuarias rodeadas por los tradicionales portones y muros sayagueses, conocidos en la comarca como cortinos. Todas ellas son construcciones del siglo XVII, o como mucho del siglo XVIII, de mampostería de granito procedente de la característica orografía escarpada de los alrededores.
Se sabe también que hubo en este lugar algún edificio románico, o alguna ermita cercana a la calzada romana, pues repartidos por las diferentes dependencias hay sillares y esculturas de granito propios de esta corriente artística. Además, existen también varios canecillos (cabezas de la viga que asoman al exterior del edificio) esculpidos como hojas lisas en forma de punta invertida, destacando, bajo una de las ventanas entre dos de estos canecillos, otro con forma de cabeza humana.
La casona principal es sin duda la obra más notoria de La Albañeza, no sólo por sus detalles románicos, sino por su envergadura, su galería y su patio trasero con soportales. Más sencillo es el oratorio adosado a la casona, y rematada por una pequeña espadaña de estilo barroco, compuesta por dos columnas unidas por un arco superior, donde pudo haberse situado una campana en el pasado. Esta capilla fue dedicada a la Virgen del Rayo, pese a que la imagen que contiene en su interior es la de Nuestra Señora de la Asunción.