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Cultura
Ermita de San Vicente
La ermita de San Vicente es un pequeño templo situado a las afueras del casco histórico de Tordesillas, en el camino que lleva hacia la localidad de Torrecilla de la Abadesa.
Ubicada sobre un altozano en la margen derecha del río Duero, esta ermita data del siglo XVIII y en su construcción se utilizó ladrillo y tapial. Desde este enclave es posible disfrutar de una bella panorámica de toda la vega y de la ciudad de Tordesillas.
Destaca su portada realizada en piedra que presenta un dintel de forma adovelada. El templo consta, además, de un ábside compuesto de tres lienzos y cubierto por un tejado hecho de madera donde sobresale una espadaña de ladrillo, también del siglo VIII, en la que se conserva una campana. Desde el exterior también llama mucho la atención un pórtico de cuatro columnas que han sido decoradas utilizando pintura blanca y de color teja.
Cada 22 de enero se celebra en Tordesillas la festividad de San Vicente, santo por el cual se levantó esta ermita. Antiguamente los miembros de la cofradía organizaban una antigua tradición que consistía en el sacrificio de cinco gallos a las puertas del templo.
Era un acto muy simbólico. Los cinco animales eran atados y colgados por las patas a una cuerda prendida a un varal y a una de las columnas del pórtico. Después se escogía a una muchacha a la que se le entregada una espada y se le vendaban los ojos. De esta manera tenía que blandir la espada al viento e intentar alcanzar a los gallos.
Mientras, una banda tocaba música y se repartía entre los asistentes unos dulces conocidos en la zona como “monos”. Existen en la localidad de Tordesillas algunas antiguas confiterías donde todavía se realizan esta especie de caramelo con distintas formas de animales.
Tras varias protestas por asociaciones vinculadas a la defensa de los animales este sacrificio dejó de practicarse en el municipio.