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Municipio
Navapalos
Navapalos corresponde a una antigua pedanía, situada en el margen izquierdo del río Duero, perteneciente al municipio soriano de El Burgo de Osma, del cual dista 12 km aproximadamente.
La creciente y alarmante despoblación de la zona, sumado a la baja actividad económica, explican que Navapalos actualmente sea un despoblado.
Su nombre proviene de los términos “nava” que significa tierra baja y llana, y “palos”, pasadizo.
Sus orígenes se desconocen debido a la falta de documentación precisa, aunque el surgimiento de este asentamiento se vincula con el desarrollo de la Comunidad de la Villa y Tierra de Osma, fundada en el año 912.
Según referencias históricas, Navapalos estuvo estrechamente ligado a la historia de la ciudad de Osma, pues en el año 1174, en tiempos del reinado de Alfonso VIII, se le concede a la Iglesia de Osma el privilegio de explotación y cultivo de estas tierras. Al amparo de estos privilegios surgieron diversas aldeas dependientes y bajo la jurisdicción del obispo de Osma, entre ellas Navapalos.
Posteriormente, en el siglo XIV, la Comunidad de la Villa y Tierra de Osma se divide entre las tierras del obispo y otros nueve pueblos, entre los que se encontraba Navapalos.
La despoblación de este pueblo y núcleo rural ocurre durante los años 60. Las causas principales: la ausencia de servicios esenciales, la marginación de la villa para con el resto de municipios de la provincia, la falta de rentabilidad agraria, etc.
En el año 1985, bajo la iniciativa de la Fundación Navapalos y la ONG Inter-Acción (ambas dos presididas por el arquitecto alemán Erhard Rohmer), se emprende la rehabilitación y reconstrucción de este despoblado, con el objetivo de repoblar Navapalos. Aunque actualmente el proyecto parece estar paralizado.
En cuanto a los monumentos reseñables de la pedanía, cerca del casco urbano y excavadas en la tierra, se conservan varias bodegas subterráneas empleadas para el almacenaje y la conservación del vino. Así como una atalaya, realizada en mampostería, que es un precioso indicio de las contiendas medievales habidas en la zona. Una muestra de arquitectura militar, de origen islámico y declarada Bien de Interés Cultural en el año 1983.
Además, en el casco urbano pueden observarse perfectos ejemplos de “arquitectura de la tierra”. Diversas casas y estructuras, entre ellas un lagar de 1817, realizadas en adobe y tapial.