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Cultura
Molino de La Solana
El Molino de La Solana fue construido a medias por los Condes de Gómara y de Foncalada en 1654. Además del propio molino, este poseía una casa para el molinero.
El molino se ocupaba de la molienda de toda la zona, por lo que, en ocasiones era necesario cruzar el Duero en barca para acceder a sus servicios.
Para que el Molino de la Solana funcionara había una presa en el Duero que derivaba el agua a un rastrillo que la cribaba y a unas compuertas que se encargaban de controlar su caudal. El agua pasaba a los cárcavos y rodeznos del eje vertical que se engranaban con las piedras de moler. Cada piedra contaba con una parte fija (solera) y otra móvil (corredera). De esta manera, el grano se vertía sobre una tolva y, una vez molido, caía a la artesa hecho harina o salvado una vez ya cribado.
En 1751 es rentado y en 1973 pasa a ser de propiedad privada y es restaurado. Actualmente se encuentra en estado de abandono.