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Cultura
Atalaya de Torrejalba
Esta construcción se levanta sobre el cerro Torrejalba, a 1078 m sobre el nivel del mar y a una distancia de 3 km de Almarail.
Ante el intento de repoblación castellana del territorio musulmán, el califato reforzó sus fronteras a través de la construcción de fortificaciones. Dentro de dichas fortificaciones defensivas se engloba esta atalaya, la cual tenía el objetivo de vigilar las rutas que eran utilizadas como enlace entre las fortalezas. Así, esta atalaya permite controlar la vega del Duero, manteniendo contacto visual con el castillo de Moñux, mediante el cual se comunicaba a través de señales de humo o espejo.
La atalaya es un cilindro de 11 m, cuyo interior estuvo dividido en pisos. Los muros de la construcción son gruesos, de metro y medio aproximadamente. La cara externa está construida por piedras de tamaño mediano, mientras que el interior es menos vistoso debido al uso de piedras de diferentes tipos. La fortificación no presenta ningún vano, a excepción de la puerta.
El nombre de Torrejalba significa “Torre blanca”, a causa del color de sus muros. Comúnmente también es llamada Turujalba o Turrujalba por los lugareños.
Desde 2016 es un monumento declarado Bien de Interés Cultural (BIC) debido a su valor histórico y artístico.
En diciembre de 2018 fue restaurada para consolidar su estructura. Tras esta restauración, mediante una prueba de Carbono 14, se dató su construcción entre los años 950 y 1032.