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Cultura
San Juan de Duero
En el margen izquierdo del río Duero, justo antes del puente medieval que permitía el paso y la entrada a la urbe de Soria, se encuentra el monumento turístico más visitado de la ciudad: San Juan de Duero. Antaño fue un monasterio construido en el siglo XII por la Orden militar de los Hospitalarios de San Juan de Jerusalén, quienes habitaron tras sus muros hasta el siglo XVIII, cuando se disolvió definitivamente la orden. Hoy en día sólo quedan en pie la iglesia y el claustro, los cuales están desacralizados (es decir, carecen de carácter sagrado) y pertenecen al Estado. En él se halla una sección del Museo Numantino donde se exponen las piezas pertenecientes a las culturas hebrea, islámica y cristiana del periodo medieval encontradas en la provincia.
Este lugar posee tanta importancia arquitectónica que, en 2008, el Centro de Estudios del Románico (CER) de la Fundación Santa María la Real organizó el concurso "Maravillas del Románico Español", en el que San Juan de Duero ocupó el cuarto puesto entre los edificios preferidos por los amantes de este estilo artístico, siendo solo superado por la Colegiata de San Isidoro en León, la Catedral de Santiago y la Catedral Vieja de Salamanca. No por nada figura desde 1882 como parte del patrimonio histórico español a través de la figura jurídica de Bien de Interés Cultural.
La iglesia de San Juan de Duero es sencilla. Con una sola nave, presbiterio y ábside, destaca por sus dos templetes a ambos lados del presbiterio (el área que precede al altar), que servían para ocultar al sacerdote durante la consagración, de manera similar al rito griego. Estos templetes son estructuras coronadas por una cúpula, una esférica y otra cónica, sostenida por capiteles decorados con relieves figurativos que representan pasajes evangélicos y alegóricos, como la decapitación de San Juan Bautista o la Matanza de los Inocentes. El claustro por su parte, levantado en el siglo XIII, es uno de los espacios claustrales más excepcionales de España y de Europa occidental, a pesar de que solo se conserva una parte de él. Sus cuatro ángulos son únicos: el noroccidental, típicamente románico; el nororiental, con influencias árabes; el vértice sudeste, con columnas acanaladas de sección cuadrada; y el suroeste, con columnas de doble fuste circular. La diversidad de estilos y la influencia oriental otorgan a este claustro su importancia y singularidad arquitectónica.
San Juan de Duero ha inspirado a artistas a lo largo de la historia, destacando por encima del resto el sevillano Gustavo Adolfo Bécquer, quien escribió la leyenda del "Monte de las Ánimas" basada en los Caballeros Templarios. Este relato corto, publicado en 1861 dentro de la colección “Soria”, cuenta a través de uno de sus protagonistas, Alonso, el conflicto surgido entre los templarios de San Juan de Duero y los hidalgos de Soria. Tras una cruenta batalla entre ambos bandos en el monte cercano, los muertos se apoderaron del lugar, resurgiendo de sus tumbas cada año en la noche de Difuntos. Este es sólo el preámbulo de la historia, pues no se debe desvelar el final y la lectura del relato es bastante ligera y recomendable. Pero cabe mencionar que incluso se ha reproducido un cementerio templario junto al monasterio, en recuerdo de la perturbadora obra del aclamado poeta.
El monasterio de San Juan de Duero, ubicado a los pies del Monte de las Ánimas, es visitable durante todos los días de la semana excepto los lunes, festivos y vísperas de festivo. Conviene consultar los horarios ya que estos varían entre los meses de invierno y verano, así como los fines de semana, cuyos días, la entrada es gratuita.