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Cultura
Ruinas de La Muedra
En septiembre de 1941 quedaba inaugurado el pantano de La Cuerda del Pozo, dando por finalizados años de obras que habían comenzado más de 20 años atrás con los trabajos de campo para conocer la viabilidad de un proyecto finalmente aprobado en 1923.
La creación de este pantano obligó a la construcción de una presa de unos 36 m de altura y un diámetro de 425 m, y supuso la condena de un pequeño pueblo de la comarca de Pinares, perteneciente al término municipal de Vinuesa: La Muedra.
Esta población, levantada sobre un terreno bastante pedregoso, estaba compuesta por unas 50 casas de piedra que contaban con una única planta, a las que había que unir la iglesia parroquial de San Antonio Abad, la Casa del Concejo o la ermita, además de otras construcciones como una fábrica o el molino del “tío fariñas”.
Los habitantes de la villa se vieron obligados a dejarlo todo y partir rumbo a otros lugares, estableciéndose en otros pueblos cercanos como Vinuesa, el Royo o Abejar.
Hoy día, como vestigios de la existencia de aquel pueblo, todavía pueden contemplarse la torre y el campanario de la iglesia cuando bajan las aguas. Otro elemento que pudo salvarse fue el cementerio. En 1927 se decidió su traslado a una cota más alta que permitiera escapar al campo santo del nivel de las aguas.
A veces, también es posible contemplar las raíces de un viejo olmo plantado en el año 1639 en la plaza del pueblo, junto a un rollo de piedra con una cruz en lo alto, alrededor del cual solían tener lugar las celebraciones de Santa Águeda cada 5 de febrero.
Hace tiempo era visible también la chimenea de La Numantina, una ferrería que existía en el pueblo y que era propiedad de un indiano que la puso en funcionamiento en el siglo XIX. Esta fábrica ya estaba cerrada cuando el proyecto fue aprobado y su chimenea, que tenía una altura de 25 m, acabó derrumbándose con el paso de los años.
Hoy día, este pueblo sumergido se ha convertido en uno de los mayores reclamos turísticos del municipio de Vinuesa.