
Puntos de Interés
Hidrografía
Río Seco
El río Seco es un pequeño pero curioso afluente del río Cuíña, el cual desempeña un papel clave, formando el río Ancares, al unirse con el río de la Vega. Sus aguas acaban desembocando en el río Sil, formando parte de la cuenca hidrográfica del Miño-Sil, una de las más importantes del noroeste peninsular.
Su nacimiento se encuentra por encima de los 1400 msnm, en la ladera sur del pico Verdies, y recorre 5,5 km por un paisaje de montaña con un cauce estrecho sobre rocas silíceas como cuarcitas, pizarras y areniscas de zona.
El caudal se mantiene gracias a los aportes de la lluvia y a la nieve en la época de deshielo. Por eso en verano, cuando la pluviosidad es más baja, el río pierde parte de su recorrido bajo tierra, reapareciendo en la localidad de Candín, fenómeno por el cual recibe su nombre, ya que parece que está seco.
Durante la época romana este río fue aprovechado para la extracción de oro mediante la técnica de la minería hidráulica. Este proceso consistía en infiltrar agua entre fracturas de la roca para provocar el derrumbe de la ladera. El lodo que se producía se canalizaba hasta una zona de lavado para recoger el oro. Las consecuencias de este proceso todavía pueden verse hoy en forma de hoyos, canales y estructuras excavadas que ya forman parte del paisaje. Incluso queda un antiguo canal de casi 3 km a más de 1400 m de altura, construido para llevar agua a minas situadas al otro lado de la montaña.