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Cultura
Yacimiento arqueológico de Resa
El yacimiento arqueológico de Resa se ubica junto al cortado de una peña en la margen izquierda del río Ebro, a 7 km de la localidad de Andosilla y a 4,5 km de Sartaguda, en la Comunidad Autónoma de Navarra. Este yacimiento corresponde a los restos de una antigua villa de la que se tiene constancia desde el periodo musulmán en la Península Ibérica y cuya relevancia ha perdurado en los topónimos de varias localidades e incluso en apellidos como Resa o Resano.
Gracias a los diferentes textos y escritos que se han conservado se sabe que la villa de Resa fue una de las pérdidas más destacadas de la familia Banu Qasi a manos del rey navarro Sancho Garcés I durante el periodo de la conquista. Tras ello, los dominios de villa pasaron a formar parte del reino de Pamplona convirtiéndose en una importante fortificación contra musulmanes y castellanos. Según la crónica Albelcense, el rey Sancho Garcés I falleció en Resa entre los años 925 y 926, tras precipitarse en uno de los cortados con su caballo.
La villa de Resa fue una próspera localidad que, según consta en algunos documentos de donaciones conservados en el monasterio de San Millán de Cogolla y los restos arqueológicos encontrados, contaba con un monasterio, dos iglesias dedicadas a Santa María y San Esteban, varias casas cueva, cuyos restos son actualmente visibles fácilmente, un torreón defensivo, un puente sobre el Ebro, del que aún en el siglo XVII quedaban restos y un cementerio con tumbas cubiertas por losas de piedra, tradición común en el periodo altomedieval. Sin embargo, con los años Resa fue perdiendo entidad hasta que, en 1350, según el Libro de Fuegos que se conserva en el Archivo General de Navarra, el rey Carlos II de Navarra vendió los terrenos y edificaciones de Resa a los habitantes de la vecina localidad de Andosilla.