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Cultura
Ermita de San Felices
Los Riscos de Bilibio han supuesto un papel destacado en la historia debido a su estratégica posición, a 642 m.s.n.m, entre los Montes Obarenses y la Sierra de Toloño, desde donde se divisan unas magníficas panorámicas del valle del Ebro.
Durante la conquista del Imperio Romano, en los riscos existía un castro romano del que aún se conservan algunos restos de muralla, conocido como Castellum Bilibium. Se tiene constancia de que existía uno igual en los riscos de Buradón, y ambos servían como puesto de vigilancia y control de las márgenes del río Ebro. El nombre de Bilibium tiene su origen en el nombre de la familia noble que fundó la villa de Bilibio, en la falda de los riscos, y que es considerada la precursora de Haro.
Durante los últimos años del siglo V y los primeros del siglo VI, el monje Felices de Bilibio vivió en la zona llevando una vida anacoreta alejada de la sociedad junto a su discípulo San Millán.
Durante el periodo de la conquista musulmana el castillo se convirtió en el sepulcro del santo. En 1710, a pesar de que las reliquias del santo se encuentran en el monasterio de San Millán de Yuso desde 1090, se construye, en lo más alto de los riscos, la ermita de San Felices de Bilibio.
En la ermita de San Felices se celebra cada 29 de junio, día de San Pedro, una romería y posterior misa a la que acuden los vecinos de Haro. Tras la misa tiene lugar, en la pradera que hay junto a los riscos, la conocida Batalla del Vino, una fiesta de Interés Turístico Nacional.
Desde la ermita se puede disfrutar de las vistas que ofrecen los Riscos a la comarca de Haro, de la entrada del Ebro a La Rioja, del Desfiladero de las Conchas y de los viñedos.