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Culture
Cáparra
A poca distancia de la localidad de Plasencia, dentro de los límites municipales de Oliva, se sitúa el yacimiento romano de Cáparra.
Poco se sabe de los orígenes de esta población que, en tiempos del emperador Vespasiano, alcanzaría la categoría de municipium y que formaba parte del Convento Emeritense, en la provincia de Lusitania. El enclave conocido en aquellos tiempos como Cappera, conseguiría un rápido desarrollo debido a su estratégica situación junto a la Vía de la Plata, importante nudo de comunicaciones en el eje norte-sur entre Augusta Emérita (Mérida) y Artúrica Augusta (Astorga).
Como curiosidad se puede mencionar que el origen de su denominación no es latino, sino vetón y su significado sería “lugar de intercambio, trueque o mercado”, que le habría sido dado por su ubicación en un cruce de caminos.
A pesar del auge que tuvo la ciudad durante varios siglos, con la llegada de la Edad Media comenzando un lento declive con un éxodo constante de su población que se acentuaría con la llegada de los musulmanes. Algunas teorías indican que tras la conquista cristiana llegó a repoblarse en algún momento, aunque no existen pruebas que sustenten dicha afirmación.
De este modo, este territorio quedaría repartido entre los dominios del Duque de Alba, en la parte norte mientras que, al sur, por las tierras de realengo de Plasencia.
Las referencias encontradas a partir de la Edad Moderna hablan todo el tiempo de las ruinas de Cáparra, de hecho, ya en 1791 con la creación de la Real Audiencia de Extremadura, se lleva a cabo el llamado Interrogatorio formado de orden del Consejo para la visita de la provincia de Extremadura donde se indica que, los pocos habitantes que quedaban en Cáparra habían abandonado la misma y se habían trasladado a Villar y Oliva de Plasencia.
Gracias a las excavaciones realizadas en el enclave se logró delimitar la ciudad y realizar un plano de la misma, en el que se localizó el arco, el templo de Júpiter, las necrópolis, un anfiteatro, viviendas y hasta un embalse.
Los expertos descubrieron que se trataba de una ciudad amurallada, en cuyas murallas existían tres puertas de acceso situadas al sureste, este y oeste siendo, dos de ellas el cardo y el decumano, vías encargadas de vertebrar la villa.
Actualmente es posible realizar una visita gratuita por las ruinas del yacimiento. El recorrido comienza en el centro de interpretación, en una de las tres necrópolis y lleva a uno de los elementos de mayor importancia descubiertos hasta la fecha: el arco de Cáparra, una construcción realizada en el siglo I d.C única en nuestro país, que sin duda se ha convertido en el símbolo de la ciudad. Está compuesto por cuatro arcos de medio punto formando una estructura de forma cuadrada. Desde aquí se entra en el que fuera centro político y religioso de la villa, el foro y, junto a él, las termas. Merece la pena recorrer el decumando, ya que conservar el enlosado de la Vía de la Plata, de la que forma parte.