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Culture
Ermita de Nuestra Señora de Allende
La Ermita de Nuestra Señora de Allende se alza en la falda del Monte San Torcuato, la imponente peña que domina el paisaje cuando se llega a Ezcaray desde Santo Domingo de la Calzada. Construida en el siglo XVIII, a partir de sillería y mampostería, corresponde al estilo barroco. En la inscripción situada sobre la entrada adintelada de la casa del ermitaño puede leerse que la obra se realizó en 1710 gracias al mecenazgo de Joseph de Velasco Mena, fundador de dos capellanías en el santuario.
El edificio presenta una sola nave organizada en tres tramos, con cabecera rectangular y crucero. Sobre la cabecera se dispone la sacristía, cubierta con bóveda de aristas. A los pies del templo se sitúa un coro alto que cubre el pórtico y comunica directamente con la vivienda del ermitaño. La entrada principal, abierta en el lado sur, adopta la forma de arco de medio punto y se localiza en el último tramo. En el exterior destacan los canes labrados que sostienen el alero y una espadaña de dos cuerpos con tres huecos.
El interior conserva un notable conjunto artístico compuesto por lienzos, retablos, exvotos e imágenes barrocas, muchas de ellas fruto de donaciones. Sobresale especialmente la serie de los ángeles arcabuceros, diez óleos que constituyen la colección original más completa de España. A diferencia de otras representaciones de los siglos XVII y XVIII, estos ángeles aparecen ataviados con coraza, casco y seis de ellos con el arcabuz, un arma de fuego, en lugar de la habitual espada. La figura central es el Arcángel San Miguel. Las pinturas proceden de una escuela del Virreinato del Perú y fueron donadas por el arzobispo de Lima Pedro Antonio Barroeta y Ángel, natural de Ezcaray.
El retablo mayor, realizado entre los siglos XVII-XVIII, es de traza barroca, aunque conserva ciertos rasgos clasicistas y góticos. Alberga una talla gótica del siglo XIV de la Virgen de Allende, patrona de Ezcaray, con el Niño, anterior incluso al actual edificio.
Cada año, el último domingo de agosto o el primero de septiembre, la imagen de la Virgen es trasladada en procesión hasta la parroquia de Ezcaray, donde se celebra la tradicional novena. Aunque la festividad principal tiene lugar el 24 de septiembre cuando la imagen regresa en procesión a la ermita para, al día siguiente, recibir a los labradores que acuden para ofrecerle su acción de gracias.