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Infraestructura
Presa de Orellana
La presa del embalse de Orellana se erige como una imponente obra de ingeniería que domina el paisaje del río Guadiana en la provincia de Badajoz. Su historia se remonta a la década de 1960, cuando su construcción se completó como parte del ambicioso Plan Badajoz, una iniciativa destinada a transformar la región mediante la construcción de varios embalses para abastecer de agua los campos de cultivo de la provincia. Desde entonces, la presa de Orellana ha sido un pilar fundamental en la vida de la comunidad local, garantizando un suministro constante de agua para el riego, el abastecimiento de agua potable y la generación de energía hidroeléctrica.
Con una altura impresionante de 63,50 m y una longitud de coronación que se extiende a lo largo de 737 m, la presa es una obra de ingeniería de gravedad, lo que significa que su estructura se sostiene principalmente por el peso del agua que contiene. Con una capacidad de almacenamiento de 808 hectómetros cúbicos a nivel máximo normal (NMN), la presa de Orellana es una pieza clave en la gestión de los recursos hídricos de la región.
Sin embargo, su importancia va más allá de su función como infraestructura hidráulica. La presa ha creado un hábitat acuático próspero que ha favorecido el desarrollo de la fauna local. Junto con las lagunas de la Albuera, forma una de las pocas zonas húmedas de Extremadura incluidas en la lista de humedales de importancia internacional bajo el Convenio de Ramsar. Este entorno alberga una biodiversidad excepcional, siendo refugio de especies como el buitre leonado, el águila real y la cigüeña negra.