
Puntos de Interés
Municipio
Helechosa de los Montes
Este pueblo de Badajoz (Extremadura), cuyo nombre hace referencia a los helechos de la comarca, se encuentra enclavado en un paisaje único situado en los Montes de Toledo, a las orillas del Embalse de Cijara y abrazado por la Reserva Nacional de Cijara.
La historia de Helechosa de los Montes comienza en el Paleolítico Inferior, reflejado en las pinturas rupestres de yacimientos cercanos que narran los primeros pobladores del término municipal. En lugares como "El Muro", se pueden descubrir vestigios de la época romana y otros tesoros arqueológicos que dan vida a una historia fascinante. Conocida como Belhecosa en el siglo X, el núcleo urbano se consolidó en el siglo XIII, gracias al Castillo de las Torres, que resistió desde la caída del reino de Toledo, seguido por la construcción del Ayuntamiento. Entre los monumentos destacados se encuentra la Iglesia de Nuestra Señora de Altagracia, de estilo mudéjar, que utiliza madera, ladrillo y piedra en su arquitectura, con un retablo que data del siglo XVI. En el paraje de La Barca se encuentra la ermita de San Isidro y San Francisco de Asís, junto a un acogedor merendero y zonas de recreo.
La topografía montañosa del valle en que se encuentra el embalse de Cijara, junto con un clima caracterizado por inviernos frescos y veranos suavemente cálidos, regala a Helechosa de los Montes un paisaje pintoresco. En sus alrededores, la Reserva Regional de Cijara protege la biodiversidad, con especies vegetales como el tomillo (Thymus baeticus) y animales como el Águila Imperial (Aquila adalberti), el Lince Ibérico (Lynx pardinus) y el gamo (Dama dama). La reserva juega un papel fundamental en la economía local gracias a la caza y la pesca junto al turismo rural y a las actividades agrícolas, ganaderas y forestales, aprovechando los recursos naturales de la región.
Las fiestas más populares de Helechosa es el Corpus Christi, su octava y Los Diablucos, todas conectadas y con gran atractivo turístico, junto a la Semana Santa y el "Juego de la Calva". Otras celebraciones incluyen la romería de San Isidro, San Blas en febrero, las fiestas de San Antonio en junio y Nuestra Señora la Virgen de Altagracia en septiembre. Estas festividades no solo son religiosas, sino que también ofrecen, verbenas, conciertos, actividades culturales y eventos gastronómicos.
La gastronomía local refleja las tradiciones con platos de pesca como el salmorejo, junto a opciones de caza y matanza, destacando el morcón asado y la sopa de cachuela. Especialidades como los "chorizos malditos", el pestorejo en adobo y la "morcilla del cura" son irresistibles. También se disfrutan platillos como la sopa tibia "ajocano", el ajoblanco, el gazpacho y dulces como candelillas, canelones o canutos, todos elaborados con productos locales como el aceite de oliva virgen extra, la miel, las carnes de caza y los quesos artesanales.