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Cultura
Dolmen del Prado de las Cruces
En 1987 se descubrió el Dolmen del Prado de las Cruces. Cerca de Bernuy-Salinero, se localiza el Dolmen del Prado de las Cruces, un auténtico tesoro arqueológico. Desenterrado en 1987, este impresionante sepulcro megalítico, oculto bajo tierra durante milenios, es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura megalítica en la provincia de Ávila. Utilizado desde el Neolítico, 5.000 a. C., hasta el final de la Edad de Bronce, 1.000 a.C., este espacio fue concebido como cementerio y espacio espiritual donde las poblaciones del entorno se reunían para realizar ceremonias y ofrendas.
El dolmen es un sepulcro de corredor con una cámara circular de 3,5 m de diámetro, formada por 10 lajas o losas de granito planas, sujetas en el exterior mediante la acumulación de tierra y piedras pequeñas que generaban un túmulo de unos 12 m de ancho que protegía la estructura. Aunque el techo original, probablemente de grandes losas o troncos, se perdió, se cree que la cámara alcanzaba unos 1,50 m de altura. Un pasillo de 4 m de largo y 1 m de ancho, también delimitado por lajas, conecta con la entrada, orientada al sureste para captar la luz del amanecer durante el solsticio de invierno.
Tras su descubrimiento, se realizaron varias excavaciones arqueológicas que mostraron su extensión completa y múltiples objetos como cuentas de collar, puntas de flecha y alabardas de sílex, cuchillos y elementos de hoz del mismo material y varias vasijas cerámicas lisas y decoradas. Posteriormente se declaró como Bien de Interés Cultural en 1995.