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Cañada Real Soriana Occidental
La Cañada Real Soriana en una de las nueve grandes rutas pastoriles que durante siglos dieron vida a la trashumancia en España. Con una anchura de mínimo 75 m, estas “autopistas naturales” permitían el paso de decenas de miles de cabezas de ganado ovino en busca de pastos estacionales y refugio frente a los rigores del clima. Aunque hoy la trashumancia está desapareciendo, esas vías pecuarias son un tesoro natural y cultural que merece ser recorrido y protegido.
Históricamente conectaba Soria con Badajoz, pasando por Segovia, Ávila, Salamanca y Cáceres, extendiéndose a lo largo de 700 km. Aunque actualmente algunos tramos han sido fragmentados , se mantiene casi en su totalidad en sus tramos segoviano y abulense.
Las cañadas reales nacieron con el auge de la ganadería en los reinos cristianos durante la edad media. En una época de población escasa y territorios inestables, el ganado ofrecía una ventaja: era más fácil de gestionar y trasladar que la agricultura. Con la conquista de tierras al sur, los movimientos de ganado se alargaron, dando lugar a las grandes rutas trashumantes.
En 1273, el rey Alfonso X, El Sabio, creó el Consejo de la Mesta, una poderosa institución que organizaba a los pastores de León y Castilla, otorgándoles privilegios y consolidando las cañadas reales. Este gremio, unos de los más influyentes de Europa en la Edad Media, convirtió la ganadería en un pilar económico del reino.
Las cañadas reales comenzaron a perder protagonismo durante la segunda mitad del siglo XX. En ciertas ciudades asfaltaron y construyeron sobre las vías pecuarias a causa del aumento de población, un gran ejemplo de ello es la calle Atocha de Madrid. A ello se sumó un masivo éxodo rural que provocó la pérdida de las prácticas y conocimientos tradicionales, y el aumento de la producción ganadera, con nuevos piensos y prácticas mecanizadas. Todos estos factores fueron determinantes en el abandono de la trashumancia en nuestro país y motivaron que muchas de estas vías pecuarias, imprescindibles en el pasado, quedaran abandonadas y en desuso.
Hoy, la Cañada Real Soriana Occidental ha recuperado parte de su valor gracias a su reconocimiento como vía pecuaria protegida y corredor ecológico de gran importancia. Además de su legado cultural, cumple una función ambiental esencial: actúa como pasillo natural para la fauna silvestre, conecta ecosistemas fragmentados y favorece la diversidad genética de las especies al permitir su desplazamiento entre diferentes hábitats. Estas antiguas rutas ganaderas también contribuyen a la regulación del clima local, la infiltración del agua en el suelo y la prevención de la erosión, además de ofrecer espacios para el ocio, el senderismo y la educación ambiental. Hoy, las cañadas reales, y en especial la Soriana Occidental, son un símbolo vivo de la coexistencia entre cultura, naturaleza y sostenibilidad, y un recordatorio de la importancia de conservar los paisajes que durante siglos dieron forma al territorio español.