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Cultura
Arantzazuko Santutegia/ Santuario de Arantzazu
A 750 metros de altitud, en un entorno montañoso y boscoso dentro del municipio de Oñate, se enclava el Santuario de Nuestra Señora de Arantzazu.
El santuario se convirtió en lugar de peregrinaje y devoción en la Edad Media cuando, según la leyenda, en 1496 se apareció la Virgen a un pastor sobre un arbusto de espino junto a un cencerro, y el pastor preguntó “¿Tú en un espino?” (en euskera Arantzan zu?). Actualmente, estos son los símbolos de la Virgen.
A lo largo de su historia el templo, en cuyos inicios a finales del siglo XV fue un complejo monástico, ha sufrido varios incendios y eventos bélicos que obligaron a reconstruir una y otra vez las instalaciones desde el siglo XVI hasta el presente. La actual basílica se construyó en los años 59 con la colaboración de diversos artistas de prestigio internacional.
En la obra de los arquitectos Sainz de Oiza y Laorga destacan sus líneas modernas. En el santuario sobresalen seis torres terminadas en punta de diamante; la torre del campanario es la principal, alcanzando los 44 m. Esta torre, junto a las dos de la fachada de piedra caliza, está labrada en punta de diamante, en alusión al espino. El lateral de la iglesia está recorrido por unas arcadas sobre los restos de la iglesia previa.
La moderna nave se levanta sobre la basílica del siglo XIX convertida en cripta. En su interior, llama la atención el ábside, donde se haya el altar, diseñado por Lucio Muñoz e inspirado en el paisaje de la región. El complejo ocupa una superficie de 600 m2 sobre un acantilado y es denominado por muchos como la Capilla Sixtina del s. XX. En la fachada destacan las pinturas y el cajetín que alberga a la Virgen, cuya figura, junto a el friso de los Apóstoles, ambas obras Jorge Oteiza. Cabe mencionar que las grandes puertas de hierro que permiten el acceso al interior fueron realizadas por Eduardo Chillida