
Puntos de Interés
Cultura
Iglesia visigoda de Santa María de Mijangos
El yacimiento de Santa María de Mijangos se encuentra en los alrededores de la población de Mijangos. Está compuesto por tres zonas que se diferencian fácilmente: la iglesia, la necrópolis y una misteriosa estructura subterránea. Todos estos elementos fueron construidos entre los siglos VII y X.
Los orígenes de la iglesia visigoda de Santa María de Mijangos se sitúan en el siglo VII, lo que hace suponer que sea de época tardoromana. Antes de comenzar con las excavaciones ya se había encontrado una lápida fundacional fechada en el año 601 y que puede contemplarse en el museo de Medina de Pomar.
El templo consta de una planta de estilo basilical en la que se distinguen tres naves distintas, cada una de ellas con un tipo distinto de baldosas. Además, su cabecera, algo más elevada que el resto de estancias, se estructura en tres partes distintas. Para acceder a la iglesia existía una portada con pórtico.
Existe también un contra-ábside que los expertos creen que pudo ser añadido con posterioridad en época altomedieval con el objetivo de ampliarla. En este espacio aparece una especie de mausoleo en el que se han descubierto dos tumbas de lajas. Estas sepulturas estaban construidas con piedras planas de gran tamaño colocadas en vertical y pertenecen al siglo IX, lo que las convierte en las más modernas de todo el yacimiento.
Junta a la iglesia, las excavaciones sacaron a la luz una extraña estructura excavada en la roca cubierta por una bóveda de cañón realizada con piedra de toba. Las paredes de este habitáculo tenían una especie de enlucido. Para acceder a este enclave era necesario pasar por la iglesia primero, utilizando unas escaleras de madera. A pesar de que no ha sido posible averiguar la función de esta estructura, todo parece indicar que podía ser un aljibe o una cripta, sí se ha descubierto que el relleno contenía una mezcla de huesos humanos y fauna.
Por último, el yacimiento se completa con un cementerio con distintos tipos de tumbas, correspondientes a otros tantos momentos culturales diferentes.
Estos enterramientos están excavados en la roca, son sepulcros sencillos de forma rectangular con los bordes ligeramente curvados. Presentan una caja trapezoidal y el interior es de bañera recta. Algunos presentan cierto grado de decoración en la zona exterior realizadas con incisiones lineales. Los más antiguos están datados en el siglo V.
Cabe destacar que en ninguna de las tumbas se encontraron ajuares-adornos, armas u otras ofrendas, como era habitual en enterramientos cristianos.